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Ante el ajuste y primeras luchas de resistencia: más que nunca pelear por una dirección clasista

Desde el Movimiento de Agrupaciones Clasistas analizamos la lucha de Guernica, los nuevos procesos entre la clase trabajadora ocupada, el pacto del Gobierno con el FMI y la oportunidad de construir una fuerte corriente clasista.

Miércoles 18 de noviembre | 13:04

El jueves se reunió la comisión de movimiento obrero del PTS. Allí analizamos la lucha de Guernica y nuestra intervención, los fenómenos iniciales de luchas obreras y, partiendo de esto y la crisis social que amenaza profundizarse por el pacto del Gobierno con el FMI, cuáles son las condiciones para que avance una corriente clasista en la clase trabajadora, en el marco de que se empieza a realizar una experiencia histórica de la clase obrera con el peronismo en el poder.

1. La prueba y primeras conclusiones de Guernica

Partimos de que ha sido la pelea de la clase trabajadora más importante de los últimos tiempos, encabezada por sus sectores más precarios. El Gobierno mostró que está dispuesto a atacar a sectores que lo votaron y reclaman derechos.

Desde el PTS y el Movimiento de Agrupaciones Clasistas acompañamos el conflicto y logramos intervenir en común con un sector de las familias en lucha. Por un lado, junto a muchos vecinos y vecinas, entre ellas la Comisión de Mujeres, dimos una pelea fundamental por formas democráticas de organización que fortalecieran la lucha, así como todo lo que ayudara a desarrollar la combatividad y resistencia que mostraban las familias en lucha.

Por otro, impulsamos una importante campaña de solidaridad, que fueron desde las postas sanitarias y “La escuelita” impulsada por trabajadoras docentes y de salud, así como las colectas en los lugares de trabajo. Una pelea común en Guernica y en las empresas, dada por el MAC. Hubo ejemplos importantes de la Zona Sur (en docentes y fábricas de distintos gremios), Norte (por ejemplo en Fate y Mondelez), así como en la Ciudad de Buenos Aires.

Esto contrasta claramente con la actitud de las cúpulas sindicales. La CGT le dio las espaldas al conflicto y no dijo una palabra de la represión, como hace con todos los reclamos de los trabajadores precarios y desocupados. Algunos sindicatos de la CTA sacaron tibias declaraciones pero ni apoyaron la lucha ni repudiaron la represión y desalojo.

En nuestro caso, la campaña de apoyo y solidaridad nos ha llevado también a profundizar el debate político con los sectores kirchneristas que apoyan al gobierno.

Esas peleas en apoyo a los sectores precarios y contra el desalojo, creemos que fortalecieron la conciencia y calidad de nuestras agrupaciones. A diferencia de otros conflictos anteriores, por ejemplo el Parque Indoamericano, un sector de compañeros y compañeras minoritario pero consciente defendió esta política y participaron de la lucha y solidaridad con nuestras agrupaciones.

Es un importante paso adelante en el sentido de ir forjando una corriente que no se conforme con organizar a compañeros que luchen solo por salario y otros reclamos en los sindicatos, y en las elecciones voten al Frente de Izquierda Unidad. Eso está bien, pero no alcanza. Un punto de partida elemental para cualquier corriente que se reclame clasista es que logre avanzar en la unidad real de las filas obreras.

La unidad real en una organización común entre sectores “en blanco” y precarios, junto a lo conquistado (el FIT como polo de independencia de clases) abre la posibilidad de impulsar una corriente clasista y militante más fuerte y consciente en el movimiento obrero, para unir a los sindicalizados, precarios y desocupados. Esta creemos que es una de las conclusiones más importantes para el MAC y la juventud que impulsa “La Red”.

Nuestros compañeros del Plenario Sindical Combativo (PSC) no tuvieron la misma política en Guernica. En el caso del PO participó como partido o a través del Polo Obrero, pero no impulsó una campaña en los sindicatos donde tienen responsabilidad. En el caso del SUTNA fue muy limitado, lo mismo que en gremios docentes. Tampoco los compañeros del MST, que tienen responsabilidades en la CICOP o Izquierda Socialista, que prácticamente no participó como partido y la UF de Haedo ni siquiera participó de la masiva marcha contra el desalojo (sus dirigentes ferroviarios como Mónica Schlotthauer fueron con su partido pero sin banderas del sindicato). Creemos que la discusión sobre si es necesaria una dirección clasista o solamente “nueva” se expresó en concreto en Guernica

2. ¿Se empieza a mover la clase trabajadora ocupada?

Luego discutimos sobre la situación de la clase trabajadora “en blanco”.

Vemos que, aunque durante el pico de la pandemia hubo algunas luchas, en las últimas semanas vimos salir a las calles nuevos sectores. Todavía es incipiente, defensivo, hay que seguir con atención cómo se desarrolla, además de apoyarlos. Los motores de ese malestar están claros: millones esperaban recuperar lo perdido ven que con la pandemia, y las medidas del gobierno y las patronales, la situación empeoró. Paritarias congeladas o a la baja, pérdida de puestos de trabajo, suspensiones, intentos de precarización.

Esto ha sido posible, obviamente, con la complicidad de las cúpulas sindicales de la CGT pero también de la CTA, que en los últimos días hicieron tibias críticas a las medidas oficiales.

Con la presencia de compañeros de decenas de gremios y ciudades, hicimos un breve recorrido que se puede ver con más desarrollo en La Izquierda Diario. No estamos en condiciones de afirmar qué profundidad y alcance tiene esta una nueva situación, pero sí que hay mucho malestar y un proceso inicial con conflictos que resisten los ataques.

Aquí reflejamos algunos de ellos, actualizados hasta el 18/11. Nos propusimos, además de apoyarlos y darles voz en La Izquierda Diario y su sección Mundo Obrero, ir actualizando diariamente este panorama de conflictos para seguir la evolución del proceso.

En estos días lo que resalta es la lucha extendida en el sindicato de Alimentación, un gremio nacional de suma importancia, que fue declarado esencial desde el inicio de la pandemia. En particular en algunas plantas de Arcor el desborde del plan de lucha que lanzó la burocracia (paro de 2 horas por turno) se adelantó y profundizó desde abajo con los delegados, llevando a cortes y paros más extendidos. Acá la bronca comenzó a expresarse en acciones concretas que cuestionan tanto la miseria que ofrecen las patronales (que ganaron fortuna en la cuarentena), la conciliación obligatoria que impuso el Ministerio de Trabajo que acaba de finalizar y las medidas poco contundentes que propone la burocracia.

3. Una dirección clasista para enfrentar el ajuste y el pacto con el FMI y superar a la burocracia sindical

En medio de una crisis económica y social, el Gobierno ha optado por un “gran acuerdo nacional” con los grandes empresarios y la burocracia sindical, así como un pacto con el FMI que solo puede significar nuevas penurias.

Ya vimos las paritarias a la baja de docentes y estatales. Con la “nueva movilidad” les sacan a los jubilados y votan un Presupuesto 2021 que trae un recorte para salud, eliminación del IFE y mucha plata para la deuda.

Esos pactos y ajustes, como ya mostró Guernica y los conflictos que recorrimos, llevarán más temprano que tarde a un choque entre el gobierno peronista y los millones que lo votaron.

Por eso, desde el Movimiento de Agrupaciones Clasistas creemos que al calor de esta crisis tenemos que reafirmar la lucha por una dirección clasista del movimiento obrero.

Una dirección que luche por la unidad de las filas obreras. Que pelee por sindicatos independientes del Estado y las patronales, combativos y democráticos, donde las asambleas y los delegados mandatados por la base sean quienes decidan. Que levanten las principales demandas del pueblo trabajador y no solo los de sus propios afiliados. La defensa del salario y el empleo, de las jubilaciones, que frene los despidos y la precarización laboral, que pelee por el derecho de las mujeres y la juventud trabajadora, que rechace los tarifazos y el pago de la deuda para que esa plata vaya para educación, salud y vivienda. Para ello será necesario nacionalizar la banca y utilizar todo el ahorro nacional para un plan de obras públicas que impida la degradación de la desocupación y solucione las necesidades sociales, uniendo la lucha por el empleo, por la vivienda y por el salario. Una dirección clasista que se proponga organizar a millones e imponga una salida para que la crisis la paguen los capitalistas, porque a la corta o a la larga serán "ellos o nosotros" y nadie quedará al margen de esta gran batalla que comienza.

Contra la naturalización de que millones vivan en la pobreza, sin techo y en la “informalidad laboral”, que tengan que sobrevivir con asistencia estatal que no alcanza a cubrir las necesidades básicas, que "solo" podrían aspirar a tener trabajos precarios y vivir hacinados en barrios también precarios, los clasistas peleamos por arrancar al pueblo trabajador de la decadencia y la explotación, e imponer todas nuestras demandas, lo que implica afectar los intereses capitalistas

Para esta pelea, creemos que es importante reagrupar al sindicalismo clasista y combativo, así como la coordinación de los sectores que ya están luchando, como muestra incipientemente la coordinadora de Zona Sur GBA. Ante la dureza de las patronales, tenemos que discutir junto al activismo cómo podemos tomar medidas más audaces y combativas para que los conflictos ganen.

Los sectores más avanzados que en estos meses lucharon por el apoyo a Guernica, cuanto más se desarrolle la lucha en las empresas, más política deben tener hacia la base de los grandes sindicatos. Por ejemplo, en determinados sindicatos, haciendo exigencias concretas a las actuales conducciones de que abandonen su pasividad cómplice o tomen medidas de lucha a la altura de los ataques (como vemos en Telefónicos, Aeronáuticos, entre otros), incluida la exigencia del paro general activo.

Creemos que el Plenario Sindical Combativo se mantuvo prácticamente paralizado en estos meses. Recién se reunirá estos días. Creemos que en el PSC hay que tomar nota de estos problemas y debates, para en los próximos conflictos llevar adelante una política de unidad obrera y acciones combativas. Hoy está planteado, en lo inmediato, el apoyo inmediato a las familias de Guernica y su asamblea permanente, que siguen su lucha y tomar con todo el corte del 26 que impulsan los compañeros y compañeras.

Desde el MAC, que impulsamos desde el PTS junto a compañeras y compañeras independientes, hoy estamos en 60 gremios. Estamos orgullos de las peleas que estamos dando. Pero creemos que la izquierda clasista tiene que estar a la altura de los momentos que vienen.

Por todo esto hemos decidido dar nuevo impulso al MAC, incorporando más agrupaciones y a cientos de nuevos compañeras y compañeros, para formar una verdadera red militante de trabajadores clasistas.

Invitamos a quienes comparten estas peleas y propuestas, a sumarse a nuestras agrupaciones y a la Red de Precarios e Informales.






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