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Black Rock y un poder que no es anecdótico

Cada vez que está en discusión la deuda argentina aparece el nombre de Black Rock. ¿Por qué es tan importante para la Argentina? ¿Qué hay detrás de este fondo de inversión?

Jesica Calcagno

@Jesi_mc

Viernes 22 de mayo | 12:23

Su nombre rebotó la última semana porque, después de ser identificado como uno de los fondos de inversión “más duros” en la renegociación de la deuda, se filtró que estarían acercando posiciones con la oferta del gobierno nacional.

Recordemos que lo que se viene negociando -y continuará, aparentemente, hasta el 2 de junio- es una deuda de 66 mil millones de dólares con distintos acreedores privados. De esa deuda, hoy vencía el pago de 503 millones de dólares, por eso se debate si Argentina entraría hoy en algún “tipo de default”.

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Black Rock es el fondo de inversión más poderoso de Wall Street y del mundo. Posee activos por más de 7,4 billones de dólares, que equivale a algo así como 10 o 15 veces el PBI de Argentina. Se calcula que controla y posee activos importantes en alrededor de 17.000 empresas. Tiene acciones en gigantes del mercado de quimica y agroindustria como Bayer-Monsanto. Es decir que tiene poder de decisión en que los grandes laboratorios no inviertan en la prevención de virus como el Covid19 porque no es lo más redituable para ellos.

Black Rock es la demostración de que la deuda no es el único mecanismo de saqueo: son los que también operan para fugar capitales a través de los bancos y el comercio exterior con sus acciones compartidas con empresarios locales concentrados.

En Argentina, este gran fondo de inversión tiene muchos intereses económicos. No sólo porque posee deuda local, de la que pretende seguir sacando rédito a costa de seguir sometiendo al país con el hambre y la miseria del pueblo trabajador. Se estima que de la deuda local que se está negociando, Black Rock posee unos 3 mil millones de dólares, de los cuales casi unos 2 mil millones están bajo legislación extranjera. Otros de los bonos provienen de la gestión de Luis Caputo bajo el gobierno de Macri.

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Además este fondo de inversión es accionista de multinacionales con presencia local como Coca Cola, Microsoft, Telefónica, Apple, entre otras. Y posee acciones de empresas como Mercado Libre, Tenaris (de Paolo Rocca), Telecom; en los intocables ganadores como el Banco Galicia y Macro. Como frutilla del postre es uno de los accionistas privados de YPF, el segundo en importancia.

Black Rock es la demostración de que la deuda no es el único mecanismo de saqueo: son los que también operan para fugar capitales a través de los bancos y el comercio exterior con sus acciones compartidas con empresarios locales concentrados. Es una pieza fundamental en la dependencia extranjera y el atraso estructural de la Argentina.

Los grandes medios, funcionarios, empresarios debaten hoy si default sí o no, pero a ninguno de ellos se le ocurre cuestionar si es una deuda legítima y menos aún qué medidas alternativas podrían tomarse para que no sigan ganando estos fondos de inversión a costa de profundizar la dependencia del país.

Nadie quiere discutir cómo cortar una sangría infinita de recursos que implica abordar el problema no sólo desde la deuda, sino cuestionando un sistema bancario que en mano de los capitalistas sólo sirve como mecanismo de extracción de riquezas para un puñado de millonarios. Y la necesidad de la nacionalización del comercio exterior para evitar la fuga de capitales y recursos, cortando con el poder chantaje de unas pocas empresas con filiales y acciones en manos locales y extranjeras.

Nada que festejar

El ministro Guzmán está al frente de las negociaciones con este y otros fondos de inversión. Si no se llega a un acuerdo y hay default, nada bueno vendrá: sería una interrupción momentánea de los pagos de la deuda que traerá peores condiciones y más presiones de los especuladores para pagar más adelante. Si hay acuerdo, aunque el gobierno seguramente festejará y lo presentará como un triunfo, va a significar seguir saqueando y fugando recursos del país para que estos millonarias se hagan más ricos a costa de empeorar la vida del pueblo trabajador.

La única salida favorable a las grandes mayorías es el repudio y desconocimiento soberano de esta deuda de larga trayectoria, que mete al país en un círculo vicioso de crisis de deuda recurrentes que no tiene fin. Una medida elemental de soberanía que debería ser acompañada de otras que apunten a evitar la fuga de esta asociación entre capitales extranjeros y empresariado local concentrado que sigue hundiendo el país en el atrasado y la dependencia. De lo contrario, aunque cambien los gobiernos, el poder seguirá en manos de los ganadores de siempre.

Bonustrack: Larry Fink, el multimillonario detrás de Black Rock

Miserable le queda chico a este hombre. Es el CEO de Black Rock que está entre los 50 millonarios más importantes de EEUU y es considerado el hombre más poderoso del mundo financiero global.

Larry Fink, cobró en enero de este año 25,5 millones de dólares por el ejercicio 2019. Su salario de base es de 1 millón y medio de dólares.

Es de los que se hacen más millonarios cuando la mayoría se hace más pobre, como en la crisis de 2008 que ganó protagonismo en las finanzas. En ese año Black Rock fue elegido asesor de la Reserva Federal norteamericana (FED) para realizar el mega rescate bancario. Le dieron miles de propiedades e hipotecas impagas, junto a una inmensa financiación pública para gestionarlas.

Larry Fink también se ha dedicado a la política y a aconsejar gobiernos. Es un reconocido demócrata, cercano al ex presidente de EEUU Barack Obama, y ha hecho significativos aportes a las campañas electorales demócratas. En 2013 incorporó funcionarios de Obama a su junta directiva, y el gobierno lo acompañó en varias negociaciones como la de privatización de la petrolera Pemex en México.

Se supo que si Hillary Clinton llegaba a la Casa Blanca en 2017, Flink de Black Rock iba a ser el Secretario del Tesoro norteamericano.

Como buen exponente de su clase, no hace asco a ningún gobierno para sostener sus ganancias. Hoy Larry Fink asesora al presidente de EEUU, Donald Trump: la pandemia también es una oportunidad para sus negocios. BlackRock está ayudando a la Reserva Federal a comprar y gestionar miles de millones de dólares en activos.






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