Política

DIA DE LA LEALTAD

En un acto deslucido, Fernández llamó a “reconstruir la Argentina derrumbada” junto a los empresarios

En la sede de la CGT se realizó el acto virtual del 17 de octubre. Los organizadores denunciaron que un ataque cibernético frustró la convocatoria. Participaron gobernadores, intendentes y sindicalistas. No estuvo Cristina Kirchner.

Sábado 17 de octubre | 18:22

Tal como estaba anunciado, pocos minutos antes de las 17 horas ingresó al palco del salón Felipe Vallese el presidente Alberto Fernández. Así despejaba una de las dudas que habían rodeado la jornada: no hablaría la vicepresidenta Cristina Kirchner.

El 75 aniversario del 17 de octubre había sido promocionado como un evento masivo “de más de un millón de personas” a través de la plataforma 75octubres.ar. Sin embargo, poco después de las 13 horas los organizadores anunciaron que “por un ataque cibernético masivo” no se iba a poder realizar por esa vía, por lo que fue transmitido por Youtube y otras redes. Con poco más de 50 mil conectados en vivo, el acto comenzaba con menos entusiasmo que lo que su carácter virtual ya anticipaba.

En el salón estaba presente un grupo selecto de dirigentes del peronismo. Entre ellos gobernadores, diputados y sindicalistas.

Entre los gobernadores estaban Axel Kicillof (Buenos Aires), Mariano Arcioni (Chubut), Jorge Capitanich (Chaco), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Sergio Uñac (San Juan), Raúl Jalil (Catamarca) y Juan Manzur (Tucumán). Entre las figuras del Frente de Todos estaban Sergio Massa y Máximo Kirchner. De la Provincia de Buenos Aires estaban entre otros la vicegobernadora Verónica Magario y los intendentes Mayra Mendoza (Quilmes), Gustavo Menéndez (Merlo), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Fernando Gray (Esteban Echeverría) y Blanca Cantero (Presidente Perón), la mujer que está pidiendo el desalojo de las familias sin techo en Guernica.

Obviamente, también estuvieron los anfitriones. Entre ellos Héctor Daer y Andrés Rodríguez, Gerardo Martínez (UOCRA), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Antonio Caló (UOM), Hugo Yasky (CTA-T) y Roberto Baradel (Suteba).

Otros sectores del sindicalismo eligieron realizar actos paralelos. Fue el caso del moyanismo y el Frente Sindical, que hicieron su acto presencial en el centro porteño. Por otro lado, la CGT Azul y Blanca de Barrionuevo y Acuña se congrearon junto a Duhalde en el monumento a Perón.

También hicieron llegar su saludo por video, entre muchos dirigentes, José Luis Gioja (presidente del Partido Justicialista), Emilio Pérsico (secretario general del Movimiento Evita) y Andrés Larroque (Ministro de Desarrollo de la Comunidad bonerense), quien en ese momento estaba llevando adelante la reunión que busca cerrar el conflicto de Guernica. Recordemos que durante las últimas semanas se había dedicado a hostigar a los vecinos.

En esa primera parte del evento también se transmitieron videos de militantes peronistas de distintos puntos del país, de las distintas ramas del PJ (política, sindical, juvenil y femenina).

Finalmente fue el turno del presidente, que en un breve discurso se refirió su visión del 17 de octubre, qué significa el peronismo y los momentos que atraviesa la Argentina.

Unidad del peronismo y de trabajadores y empresarios

Fernández aseguró que a partir del 17 de octubre “el peronismo escribió 10 años magistrales, porque los logros conseguidos entonces nunca pudieron ser conculcados a pesar de todo lo que intentaron”. Fue uno de los pocos pasajes donde el Presidente criticó a lo que llamó “la Argentina subyacente que solo pregona el odio”.

Luego intentó resumir la historia del peronismo en una forma muy particular. “Perón y Evita fueron leales cuando le dieron a sus pueblos los derechos para vivir. Néstor vino años después y permitió a muchos recuperarse. Después vino Cristina, que otorgó derechos a las minorías”. Así se olvidaba del tercer gobierno peronista, primero del General y luego de Isabel. Pero sobre todo del de Carlos Saúl Menem, del que Alberto Fernández sería funcionario.

En ese principio marcó una breve mención al motivo del acto, el Día de la Lealtad, pero también marcó un gesto político dentro de la coalición de gobierno, destacando la figura de Néstor y Cristina Kirchner, la cual finalmente no había sido parte del acto.

Así marcaba un mensaje: aunque en Azopardo se podía interpretar como un acto "albertista", el Presidente confirmaba su sociedad con el "cristinismo".

Aunque no solo. Porque enseguida aprovechó para destacar la presencia de otro sector clave del Frente de Todos: los intendentes, sindicalistas y gobernadores. Fue cuando su discurso se concentró en la crisis actual, donde buscó remarcar la herencia macrista y de la pandemia.

“El peronismo quiso que me toque a mí presidir esto. Y noto cierta similitud en el comienzo de todo. Porque a nosotros nos toca hacernos cargo en medio de la tragedia que significa la pandemia. Veo a todos nuestros gobernadores. Somos los gobernantes de la pandemia. Nos habrá tocado experimentar el momento más difícil. A una Argentina en crisis como era la de diciembre de 2019, le hizo un daño infinitamente mayor”.

Fernández dijo que “nuestra mayor preocupación fue que nadie sufra más de lo que la pandemia los hace sufrir. Como dice el Papa Francisco, primero los últimos”. La afirmación se contradice con muchos de los datos y medidas que se conocieron últimamente. En los últimos días el Indec reconoció el aumento de la pobreza, la caída del salario real y otros indicadores sociales, al tiempo que se conocían las ganancias de los bancos y distintas medidas favorables a las empresas exportadores (sojeros, mineras, industrias).

Sin embargo, el Presidente intentó marcar una épica en su discurso. “Empezamos hoy un tiempo distinto. El tiempo de la reconstrucción argentina. Y me toca a mí ponerme al frente de ese barco”. Para esa tarea retomó parte de la liturgia peronista: “entiendan lo que dijo Perón el 17 de octubre. Unanse. (…) Haremos todo lo que haga falta para que la Argentina se reconstruya. Y lo vamos a hacer en unidad. Perón, cuando pensó aquel 17 de octubre no pensó en una Argentina de clases, sino en una Argentina integrada. Que los emprendedores se unan a los que trabajan, los que dan empleo se unan a los que dan empleo”.

Aunque estuvo lejos de explicar cuál es el plan del Gobierno para “la reconstrucción”, apeló a uno de los relatos históricos del peronismo: la unidad de intereses de empresarios y trabajadores. Algo que si históricamente no se ha podido demostrar, ante la crisis que el mismo Fernández marcaba aparece increíble.

Esta misma semana los grandes empresarios reunidos en el Coloquio de IDEA mostraron que su plan es devaluar, ajustar y flexibilizar a la clase trabajadora. No estarían en sintonía con la "lealtad" que pide el Presidente.

“A esta Argentina derrumbada la vamos a poner de pie nosotros – insistió el Presidente. Vamos a hacerlo con Cristina, con Sergio, con Hector, con Hugo, los dos Hugos, con Máximo”, dijo al remarcar su discurso en pos de la unidad del peronismo, otro de los datos destacados de su breve discurso.

En el último tramo del acto, volvió a intentar un discurso conciliador. “A nosotros en nombre del odio nos perseguían y fusilaban. Acá no hay odio ni rencores. Acá hay ganas de poner de pie a la Argentina de una vez y para siempre”.

Así terminaba un 17 de octubre deslucido. El Gobierno había descartado cualquier tipo de concentración incluso tomando recaudos sanitarios. El evento virtual de un millón de personas se vio frustrado por cuestiones de seguridad informática. Tampoco estuvo la vicepresidenta tal como se había mencionado. Las palabras del Presidente intentaron justificar la desilusión de millones en estos 10 meses de gobierno en la herencia macrista y la pandemia. Pero solo plantearon como solución la unidad del peronismo y de trabajadores y empresarios.

El 17 de octubre de 1945, el movimiento obrero irrumpía otra vez en la vida política para reclamar sus derechos. El hombre por quien reclamaba su libertad aprovechó su autoridad para contener esa fuerza para que no desafiara a las clases dominantes. Como dijo Fernández, “Perón no pensó en una Argentina de clases, sino en una Argentina integrada”. Las clases dominantes, en cambio, siempre lo tuvieron claro. Son ellos o nosotros.

Es la misma disyuntiva que se plantea 75 años después, ante una nueva crisis nacional. El peronismo en el poder proponer volver a confiar en una conciliación en la que siempre pierde el pueblo trabajador.






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