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Joe Biden confirma a Kamala Harris como candidata a vicepresidenta

Joe Biden puso fin a meses de especulaciones este martes cuando anunció que Kamala Harris será su compañera de fórmula para intentar desbancar a Trump.

Martes 11 de agosto | 20:43

EE.UU: ¿quién es la vice de Joe Biden? | Te contamos todo sobre Kamala Harris - YouTube

En los últimos meses, vimos el mayor levantamiento en la historia de EE.UU. contra la violencia policial racista. Millones de personas tomaron las calles, y millones más expresaron su apoyo desde sus hogares, temerosos de salir debido al coronavirus. La ira nunca fue tan generalizada contra la institución de la policía, y algunos incluso piden la abolición total de la policía y las prisiones.

En este marco el Demócrata Joe Biden eligió a la senadora del estado de California Kamala Harris como compañera de fórmula para las elecciones de noviembre. Una mujer negra con perfil progresista que compitió por la nominación presidencial en las primarias, pero con un pasado político ligado a la policía y el sistema legal del país. Durante los próximos meses vamos a escuchar hablar constantemente sobre el gran paso adelante que significa para el feminismo y para la comunidad negra en un claro intento de sofocar la ira en las calles y darle una salida electoral.

Biden se perfila para ganar las elecciones, con una ventaja de dos dígitos sobre Trump, que se enfrenta a una crisis debido a su respuesta fallida al coronavirus y al movimiento Black Lives Matter. A medida que las muertes por COVID aumentan y la crisis económica se profundiza, el sentimiento anti-Trump seguramente llevará a algunos hacia partido Demócrata. Y ciertamente, tenemos que luchar contra Trump y el partido Republicanos. Pero ver en los Demócratas una opción contra las políticas racistas y antiobreras de la administración Trump es un error. Ni Biden ni Harris ofrecen una alternativa a esas políticas pro-policía. De hecho siempre estuvieron en la primera línea de la policía y el sistema carcelario estadounidense.

Cuando movimiento Black Lives Matter quedó en el centro de la política nacional, se hizo evidente que Biden podría elegir a una persona negra en un intento de canalizarlo a las urnas y sofocar la furia en las calles, usando el símbolo de una mujer negra en la segunda posición más poderosa del país, tal vez del mundo.

Aunque Biden tradicionalmente se ha desempeñado bien con los votantes negros mayores, que le dieron la victoria en las primarias, las políticas segregacionistas y racistas de Biden podrían volver a atormentarlo durante el ciclo electoral. Harris, de hecho, lo atacó por estas mismas políticas durante la temporada de primarias. A medida que el movimiento se desarrolló, Biden demostró estar del lado de los policías y la violencia policial. Después de todo, sugirió disparar a la gente en las rodillas, en lugar de condenar la violencia y la brutalidad policial. Todo esto es una maniobra barata, ya que ni Harris ni Biden están del lado de las vidas de los negros, mucho menos del movimiento Black Lives Matter.

¿Quién es Kamala Harris?

El historial de Kamala Harris ya había sido objeto de un gran escrutinio durante su fallida campaña presidencial a principios de este año. Antes de ser elegida al Senado, fue como Fiscal General de California. Aunque dice tener un historial "progresista" , en realidad fue una exponente de la "mano dura" - lo que en los hechos significa impulsar el complejo industrial carcelario y aterrorizar a las comunidades de color. Como fiscal de San Francisco antes de eso, aumentó la tasa de condenas por delitos graves del 52 al 67 por ciento en tres años. Defendió la absolutamente inhumana ley de "Three Strikes" (Tres Strikes, que significa que a la tercer condena se aplica cadena perpetua, NdelT) en California, que significa sentencias de por vida para muchos que fueron condenados por delitos menores. Como suele ser el caso con Harris, más tarde cambió su posición al respecto, diciendo que la ley sólo se aplicaba a las personas que habían tenido condenas anteriores por delitos violentos - aunque esto no altera el carácter brutal de la ley.

Ella encabezó una "guerra contra el ausentismo escolar" que llevó al arresto y procesamiento de los padres cuyos hijos habían perdido el 10 por ciento de los días de escuela - con las consecuencias de un año de prisión o una multa de 2.000 dólares. Según el sitio Huffington Post publicó videos de Harris burlándose de la posibilidad de encarcelar gente, normalmente trabajadores pertenecientes a minorías raciales, porque sus hijos faltan al colegio.

Harris también se opuso a que se permitiera a los reclusos trans recibir tratamientos de afirmación de género, y persiguió particularmente a las trabajadoras sexuales. Defendió la pena de muerte en California, apelando la decisión de un juez federal que la consideró inconstitucional.

Y por supuesto, está el caso de Daniel Larsen. Fue condenado a 27 años de prisión por lanzar un cuchillo bajo un coche. Los testigos afirmaron que ni siquiera fue Larsen, pero su abogado, proporcionado por el estado, no convocó a ningún testigo en su defensa. Once años después, cuando el caso fue desechado por falta de pruebas, Kamala Harris mantuvo a Larsen en la cárcel, alegando que había entregado su papeleo demasiado tarde. Después de que un gran movimiento social sacó a Larsen de la cárcel, Harris volvió a apelar la decisión.

De hecho, los memes sobre que Harris es policía se difundieron por Internet durante la campaña, y su polémico historial en justicia penal interfirió con su campaña en las primarias. Eso fue antes de que comenzaran los mayores levantamientos contra la violencia racista en la historia de los Estados Unidos. En este contexto, la estrategia detrás de la elección de Harris por Biden es particularmente desconcertante. Biden y su equipo esperan que la mera presencia de una mujer negra en la boleta sea suficiente para ganar el voto del movimiento multirracial Black Lives Matter que ha tomado las calles en los últimos meses. La vieja táctica del partido Demócrata: desviar los movimientos sociales sacándolos de las calles canalizando esa fuerza en las urnas.

Sin embargo, para que el movimiento se alinee con Harris, los activistas tendrán que pasar por alto todas las posiciones políticas que ha tenido, todo su programa y toda su visión del mundo, todo lo cual está en sintonía con el estado capitalista y el sistema racista de policía que utiliza para proteger su poder.

En medio de la crisis del coronavirus, vale la pena mencionar la posición de Harris sobre el cuidado de la salud. Está con el establishment del partido, a favor de mantener un sistema de salud privado e inasequible, ya una posición terrible antes de la pandemia, pero ahora, en medio de la crisis de salud y desempleo, una que es nada menos que criminal.

El partido Demócrata se reacomoda

La confirmación de Harris pone fin a meses de incógnitas, que Biden usó para hacer campaña. En uno de los últimos debates, Biden había prometido que su vice sería una mujer. Un claro intento de ganar al ala #ImWithHer (Estoy con Ella, la base de Hillary Clinton) y los millones de personas que han tomado las calles en la Women’s March (Marcha de las Mujeres.)

Había otras prominentes figuras en la lista. Elizabeth Warren habría sido una señal de que Biden quería dialogar con el ala progresista del partido. De hecho, Warren recaudó 7,7 millones de dólares para Biden desde que anunció el apoyo a su candidatura en abril. Estaba Gretchen Whitmer, la actual gobernadora del estado de Michigan, cuyo atractivo se basaba en el hecho de que ella es del Medio Oeste y representa al ala moderada del partido. La lista también incluía a Susan Rice, quien tiene credenciales en política exterior como asesora de seguridad nacional de Obama y la ventaja - o desventaja - de nunca haberse postulado para cargos electivos. El asesinato de Geroge Floyd dejó fuera de consideración a Amy Klobuchar, senadora del estado de Minnesotta, que supo encabezar la lista, debido a su pasado en el Departamento de Policía de Minneapolis.

Esta fórmula muestra, de una vez por todas, la estrategia electoral de Biden: construir una coalición el establishment demócrata y republicanos moderados. Biden ha incluido pocos puntos del programa de Sanders en su plataforma y generalmente rechaza las propuestas políticas del ala "progresista" del partido. En su lugar, Biden nos da lo mismo que los demócratas nos han estado lanzando durante décadas: rostros diversos para enmascarar la máquina racista e imperialista de los EE.UU. que representan. Una vez más, vemos el fracaso de la estrategia Sanderista de "empujar a los Demócratas a la izquierda". Es difícil imaginar una fórmula presidencial menos "izquierdista" en el momento actual que el autor de la reforma penal de 1994 y la ex jefa de los policías de California (Biden y Harris, NdelT). Sin embargo, Sanders se apresuró a twittear su apoyo a Harris: "Ella entiende lo que se necesita para defender a la gente trabajadora".

La elección de Kamala Harris también es importante por otra razón: como Biden está a punto de cumplir 78 años, es probable que no pueda liderar el partido por mucho tiempo. Durante las primarias, la ahora candidata a vice nunca midió más de 10% en las encuestas, pero su nueva posición la proyecta como una de las personas más poderosas del partido. Todo indica que Biden ganará las elecciones y ella tendría la posibilidad de aspirar a dos mandatos más, lo que significaría 12 años en la cima del poder de Estados Unidos. Aunque en los actuales tiempos de crisis 12 años son una eternidad, esto no puede haber quedado fuera del cálculo. Con todo, Harris, que muchos analistas dicen es la candidata de Obama, puede ser quién encarne una renovación de la dirección que el partido necesita profundamente.

La solución es clara. El partido Demócrata es un callejón sin salida. Nunca tendrá nada para los trabajadores o los oprimidos. Incluso la campaña progresista de Sanders habla de dar aumentos a los policías. Esto debería enfurecer a cada persona que lo apoyó con la esperanza de que representara cambios reales. Esto debería hacer que la gente se cuestione si la estrategia de trabajar dentro del partido Demócrata fue alguna vez una buena idea. De hecho, debería hacer que la gente rompa con la idea de una vez por todas.

El Partido Demócrata es el partido de Joe Biden y Kamala Harris, y nunca será otra cosa que uno de los partidos gemelos de la clase dominante de los Estados Unidos. No necesitamos a los Demócratas, y ciertamente no necesitamos conformarnos con Biden. Necesitamos un partido propio, un partido basado en las luchas reales de la gente en las calles, que se presente a las elecciones para construir esas luchas como parte de la lucha por el socialismo.






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