Política

ESCENARIO BONAERENSE

Kicillof: de las topadoras al “New Deal”, una desafinada música electoral

El gobernador continúa anunciando planes que huelen a promesas electorales y que contrastan con lo que verdaderamente hace el gobierno. Trabajadores y familias sin vivienda, mientras tanto, se organizan y luchan forjando la unidad que se intenta resquebrajar desde arriba.

Walter Moretti

@patamoretti

Viernes 20 de noviembre | 21:25

El proyecto de presupuesto presentado por el Ejecutivo bonaerense agudizó la rosca en la Legislatura, donde Juntos por el Cambio utiliza su mayoría en el Senado como poder de veto. En este marco, el gobernador Axel Kicillof negocia con la oposición un plan de obras públicas equivalente a $ 115.000 millones que suena más a música electoral que a una salida real al acuciante problema de la tierra y la vivienda.

La verdadera política habitacional del gobierno se vio cuando pasaron con topadoras e incendiaron las precarias viviendas de las familias de Guernica (como lo hicieron varias veces en Rafael Castillo también). A esto se suma que vetaron a quienes ocuparon tierras para ser parte del miserable Programa de Asistencia Crítica y Habitacional, que entregaría 3 a 6 cuotas de $ 5 mil; eso apenas alcanza, en el mejor de los casos, para construir una habitación de chapa y madera sin pisos ni instalaciones elementales en caso de tener un pedazo de tierra, un programa que en cierto modo recrea y naturaliza que una parte de la sociedad viva en esas deplorables condiciones.

En la letra del Proyecto de Presupuesto 2021 bonaerense se anuncia un plan de obras públicas equivalente $ 115 mil millones, al que se agrega lo proyectado para el Fondo de Infraestructura Municipal al que nos referiremos más adelante. Según la oposición derechista de Juntos por el Cambio -en sintonía con el presupuesto de ajuste que exige el FMI y que el Congreso Nacional aprobó recientemente con el voto mayoritario de los legisladores del FpV- el plan anunciado por Kicillof es una medida voluntarista que va a engrosar el déficit fiscal.

Desde el oficialismo provincial intentan mostrar que se trataría de un aumento del 328% en la inversión en obra pública directa, que pasaría a contemplar el 5,7% del gasto total de la provincia, cuando a decir verdad la incidencia en el Producto Bruto Geográfico solo alcanzaría el 1,35% de la riqueza provincial. Según los funcionarios provinciales se trataría de un plan similar al New Deal para reactivar la economía provincial.

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La utopía del New Deal: solo un relato electoral

No es la primera vez que Kicillof trae al presente una mención al New Deal para elevar el precio políticas de pobres reformas. Hace un mes el gobernador anunció la ejecución del Fondo de Infraestructura Municipal por un monto de $ 352 millones para el arreglo de calles y la red vial en los municipios. Cuando se anunció aquel Fondo, el mandatario afirmó: “sabemos que cuando hay grandes crisis aparece ese famoso New Deal” (en referencia al plan que se aplicó en EE.UU. luego de la gran crisis mundial de 1929). Pero como sostenía León Trotsky, “la política del New Deal para salvar a la democracia imperialista por medio de regalos a los trabajadores y a la aristocracia rural solo es accesible en su gran amplitud a las naciones verdaderamente ricas, y en tal sentido es una política norteamericana por excelencia”.

El supuesto New Deal de Kicillof, en un país atrasado y dependiente que se dirige hacia un nuevo ajuste del FMI es una utopía del “keynesianismo peronista” que defiende el gobernador y que en este caso solo busca dibujar un slogan hacia las elecciones del próximo año, tratando de desviar por esa vía demagógica la continuidad de la lucha de las familias de Guernica y otras recuperaciones de tierra que se vienen sucediendo en la PBA.

Un plan de obras públicas con bases de barro

El plan anunciado acrecienta el déficit del 5,3 al 6,2% el próximo año. La fórmula que añora Kicillof para financiar el mayor déficit en los ingresos provinciales que origina el plan es, por un lado, mayor endeudamiento, y por otro que los bonistas actúen de “buena fe” y extiendan los plazos de los abultados vencimientos que se vienen a en 2021, además de que el gobierno nacional mantenga los ATN (Aportes del Tesoro Nacional) que de forma privilegiada le entregó a la provincia a lo largo de este año. Tanto una como otra no parecen políticas de fácil concesión.

Los especuladores no se caracterizan por su “buena fe”: este año le doblaron el brazo a Kicillof y se embolsaron más de 500 millones de dólares. El propio gobierno, en su noveno pedido de postergación, prometió recompensar la espera. Por otro lado, mantener la privilegiada ayuda del Tesoro Nacional -cuando Guzmán empuja una mayor reducción del déficit fiscal para cumplir con el FMI- también puede hacer trastabillar los frágiles planes del Ejecutivo bonaerense.

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Así las cosas, lo único que tendría garantizado el gobernador para financiar parte del plan sería a costa de que los trabajadores provinciales se mantengan con los bajos salarios pactados por todos los sindicatos -incluido ATE- en la reciente paritaria a la baja, y acepten una mayor precarización producto de la resolución de que cada trabajador efectivo que se jubile sea reemplazado por uno de planta temporaria o nuevos contratados para contrapesar el déficit que origina. Quieren empeorar las condiciones de vida de miles de estatales para financiar un plan que seguramente va favorecer a un puñado de empresas constructoras y operadores inmobiliarios.

Buscando ampliar el electorado

Los productores rurales serían otros beneficiados con los planes del gobierno provincial. En la reciente reunión que mantuvo con la cúpula de la Coninagro el gobernador les prometió, entre otras obras, nuevos caminos rurales y obras hidráulicas.

Mientras la falta de vivienda castiga a miles de familias, el gasto contemplado para este rubro en el presupuesto apenas llegaría al 1,2%. Esta diferencia no es casual: Kicillof busca ganar votos en las secciones electorales del interior para arrebatarle a Juntos por el Cambio su mayoría en el Senado. Como parte de su campaña hacia esos sectores, Kicillof quiere enterrar las recuperaciones de tierras con engaños de todo tipo -incluido el electoral- o directamente reprimirlas como hizo por orden suya Sergio Berni con las familias de Guernica.

La tierra y la vivienda no pueden ser una mera bandera electoral

Kicillof quiere convertir la lucha por la tierra y la vivienda en una bandera meramente electoral. En el mismo sentido se ubica la designación del exintendente de Avellaneda Jorge Ferraresi al frente del Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat de la Nación.

Frente a estas trampas hay que luchar por un verdadero plan de obras públicas al servicio de las necesidades populares y bajo gestión obrera, que otorgue un trabajo genuino, efectivo y con un salario igual a la canasta familiar a miles de desocupados. Un genuino plan de obras publicas esta íntimamente relacionado con la lucha por reducir la jornada laboral para repartir las horas de trabajo. Para marchar en esa perspectiva unitaria para resolver efectivamente las demandas de tierra, vivienda y trabajo hace falta afectar la gananacia capitalista, nacionalizar la banca y planificar la economía del país

Los sectores que vienen encabezando la lucha por tierra y vivienda pueden ser la punta de lanza de una política así, tomada de conjunto con la necesidad de trabajo digno, confluyendo junto a los trabajadores y trabajadoras que comienzan a poner en movimiento sus músculos y salen a las calles a reclamar por mejores salarios y condiciones de trabajo. Los sectores más empobrecidos de la clase obrera, los que perdieron lo poco que tenían durante una pandemia en la que la desocupación arrasó con millones de trabajos precarios, vienen resistiendo los embates del gobierno de Kicillof y organizándose a pesar de los desalojos. Allí tenemos un gran ejemplo en las ya mencionadas familias de Guernica, que se reúnen en asambleas donde deciden los pasos a seguir y han convocado a varias movilizaciones donde confluyeron otras recuperaciones de tierras y sectores de trabajadores, en especial las y los jóvenes precarizados.

La lucha por tierra, vivienda y trabajo está a la orden del día cuando los capitalistas y sus partidos buscan aplicar todo el rigor del régimen del FMI en el país, lo que traerá un ajuste descomunal en el próximo período. Las fuerzas para resistir este embate ya existen y comienzan a mostrarse en distintas expresiones, desde las manifestaciones de trabajadores telefónicos, de la alimentación, aeronáuticos y ferroviarios, hasta los vecinos de las recuperaciones de tierras y quienes se encuentran gestionando sus lugares de trabajo tras el abandono patronal, y exigen la expropiación de las plantas donde trabajan.

La movilización al Puente Pueyrredón convocada por las familias de Guernica para el jueves 26 de noviembre, al cumplirse un mes del violento desalojo que sufrieron, busca unirse con otros sectores en lucha bajo las consignas de Tierra, Vivienda y Trabajo, una política que busca dar los primeros pasos en la unidad de las filas obras que la burocracia sindical se encarga de dividir y aparecer ante miles de trabajadores como una alternativa de clase para luchar por tan acuciantes demandas cuando el gobierno prepara el ajuste pactado con el FMI. Es en este sentido que la lucha por un plan de obras públicas bajo gestión de los trabajadores se convierte en una importante bandera de nuestra clase.

Por todo esto hay que hacer fuerte el corte del 26 y ya en varios sectores han puesto mano a la obra para que así sea, para demostrar ante cientos de miles que la lucha de los vecinos y vecinas de Guernica sigue y busca fortalecerse recobrando la unidad con los sectores de la clase trabajadora ocupada que ya viene de mantener una fuerte y extendida campaña de solidaridad durante la toma y ahora también con las fabricas que empiezan a resistir los despidos, los ataques a los convenios y las bajas salariales.

En este sentido, cuando estamos publicando esta nota, los jóvenes precarizados organizados en La Red preparan una importante reunión, mientras que en la exAnsabo las fábricas recuperadas y sectores en lucha -convocados por los trabajadores de Ansabo y Gotan- realizarán junto a los trabajadores de Madygraf y otros un plenario donde discutirán distintas medidas, entre ellas fortalecer el corte junto a las familias de Guernica como algo central. El jueves 26 todes tenemos una cita ineludible en el Puente Pueyrredón.






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