Juventud

Red de Trabajadores Precarizadxs

"Tengo 25 años y nunca tuve la posibilidad de tener un trabajo registrado"

¿Cuántos serán los que están en mi misma situación? ¿Cuántos estudiantes que son trabajadores precarizados están en la misma que yo? Voy a ser enfermera pero veo un futuro de más precarización. Conocí una red de trabajadores precarizados que se están organizando. Todo esto pensé cuando empecé a escribir esta carta.

Noemí Dellarzo

Estudiante de Enfermería de la Universidad Nacional de Hurlingham (UNaHur)

Lunes 11 de mayo | 20:45

Ilustración: Agustina Scliar - @okscliar

Tengo 25 años y nunca tuve la posibilidad de tener un trabajo en blanco. Desde que empecé a ganarme el mango siempre fue en trabajos temporales y de forma precarizada. Recuerdo unos de los primeros de ellos como vendedora en un comercio a los 16 años, hasta cambiar a otros como niñera. Ese trabajo lo hice casi toda la secundaria. Cuando terminé, empecé a trabajar en un call center de la empresa Claro, donde no me pagaban ni siquiera el básico y vivía de las comisiones. Luego, pasé a laburar en un kiosco durante muchas horas cobrando $100 por día, incluyendo sábados y domingos.

Hoy estoy cursando el segundo año de la carrera de Enfermería, en la UNaHur (Universidad Nacional de Hurlingham). Cuando empecé mi primer año conseguí, por medio de una conocida, trabajar en un geriátrico al cuidado de adultos mayores.
En este lugar trabajé durante 2 años hasta noviembre de 2019 en situación de informalidad. Una de las cosas “buenas” que tenía éste lugar era que la jornada laboral era de 6 horas (ideal si queremos realizar otras actividades diarias), pero además de trabajar en negro, sólo me necesitaban 2 días a la semana y por guardia me pagaban $500. Logré agregar un día más en la semana para hacer una diferencia y mi sueldo subió a $6.000 mensuales trabajando los sábados inclusive. Los domingos y feriados los trabajaba para hacer una diferencia, sobre todo los feriados porque me los pagaban doble: lo más cerca que estuve a tener un derecho como los trabajadores registrados. Pero mi sueldo se mantuvo ahí y decidí renunciar porque es imposible vivir con eso y me negaban toda posibilidad de aumento, a pesar de que tenían grandes ganancias.

Desde que decidí renunciar para conseguir "algo mejor" pasaron 6 meses y hasta el momento no encontré nada. Para colmo tengo que alquilar, pagar luz, gas, agua y mantener el celular para poder comunicarme o para poder seguir cursando en la facultad. Mi realidad es la de muchos jóvenes precarizados. Eso lo sé, porque muchos amigos y amigas están en esas condiciones.

¿Sabían que a principios de 2018 el promedio del salario joven era de $14.000? Un 40% menos al que percibía la población adulta y alcanzaba para cubrir un tercio de la canasta familiar.

O nos ofrecen sueldos muy bajos que solo nos alcanza para apuntes o cargar la SUBE o conseguimos trabajar en negro y con sueldos que no llegan a cubrir la canasta básica. Y encima el Centro de Estudiantes de la UNaHur solo “garantiza” la continuación de las clases, sin tener en cuenta que muchos no tenemos donde organizarnos porque no tenemos representación o los persiguen como a los pibes del McDonald. Imagínense si ese lugar se abriera para organizar a todos los pibes precarizados y difundir su voz y reclamo. Sería una gran ayuda.

¿Qué hacemos? Es una pregunta que me da vueltas en la cabeza. Parece que los pibes de las comidas rápidas, los rappi y los call center, vienen dando una respuesta: se organizan y denuncian condiciones laborales precarias o desempleo como en mi caso. Organizarnos hoy para cambiar el futuro que nos ofrecen.

Además, ser estudiante de enfermería en esta situación donde estamos atravesando una profunda crisis económica y una pandemia hace que reflexione sobre la situación que están viviendo mis futuros colegas, los trabajadores de la salud. Pienso en las condiciones de trabajo en las que se encuentran y que si no hacemos algo hoy, nosotros vamos a padecer lo mismo ¿Que nos haría creer que no? Todos estos días estuvieron denunciando la falta de insumos, como barbijos, alcohol en gel, pero además me indigna saber que somos uno de los países con mayor tasa de contagio en los trabajadores de salud: ¡no podemos adaptarnos a eso! ¡A la juventud precarizada que estudia también se le ofrece un futuro profesional precarizado!

Como vienen denunciando los trabajadores de la salud: ¡no somos héroes, somos trabajadores precarizados! Sabemos que esto no es noticia nueva, ya que el sector de salud se somete a recortes presupuestarios hace años y esto repercute negativamente no sólo en las condiciones laborales de los trabajadores calificados si no también en la salud de la población que se atiende en este sector por sus continuos colapsos.

En estos días me sumé a la red de trabajadorxs precarios. Compartimos experiencias y nos dimos cuenta de que hay que sumar más fuerzas. Porque somos millones de jóvenes que no tenemos sindicatos que nos representen, o si los tenemos nos traicionan o negocian rebajar los sueldos con los empresarios y el gobierno mientras no le tocan un peso a los empresarios, los ricos del país. Nos une la bronca y las condiciones de nuestros trabajos. Organicémonos entre todos y unamos los lazos con otros sectores como los de comidas rápidas, call centers, Apps, comercios y construcción, changarines y los que están desocupados para que no seamos nosotrxs los que paguemos la crisis. Levantando nuestras demandas exigiéndoles a los sindicatos que no nos den la espalda.

Basta de despidos y suspensiones, sueldo 100% pago, Por un salario de $30.000 para todos los que no puedan trabajar durante la cuarentena. Una red de organización amplia que nos junte a todes les que laburan en condiciones precarias.
La Izquierda Diario viene levantando todo lo que los grandes medios callan, las denuncias y organización de los jóvenes precarios que no quieren pagar la crisis y empiezan a organizarse para todes les que se quieran sumar.






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