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La Izquierda Diario
26 de noviembre de 2020 Twitter Faceboock

¿CÓMO DERROTAR AL GOLPISMO?
Elecciones en Bolivia: entre acusaciones de fraude e incertidumbre
Javo Ferreira | Militante de la LOR-CI

Realineamientos derechistas para garantizar una segunda vuelta. La política conciliadora del MAS debilita y desmoraliza a los que quieren luchar y fortalece los objetivos derechistas. La relación de fuerzas se definirá en las calles y no en las urnas. Preparar la organización y movilización independiente de las y los trabajadores y el pueblo.

Foto: DW for minds

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Las elecciones que se acercan se están realizando en un marco en el que los incendios en 5 regiones del Oriente se siguen profundizando y extendiendo, llegando incluso a contar en estos momentos con más focos de incendio que los que tuvimos el año pasado cuando los agroindustriales incendiaron toda la Chiquitanía.

Esta situación sin dudas está provocando una devastación y un daño económico, social ambiental, enorme así como también a las poblaciones locales e indígenas. La presidenta golpista Jeanine Áñez viene actuando con una permisibilidad asombrosa y con una inacción tremenda ante estos incendios con el objetivo indudable de expandir, aún más, la frontera agrícola al servicio de la CAINCO (Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz-Bolivia ) y de la CAO (Cámara Agropecuaria del Oriente).

Pero también en este marco, estamos viendo un redoblado ataque por parte del empresariado y el Gobierno golpista a los derechos y a las conquistas de las y los trabajadores. Se vienen produciendo cientos de despidos en Cochabamba, en Sucre, en Santa Cruz, en La Paz que dejan a las familias trabajadoras en condiciones más precarias. La brutalidad e impunidad con la que las patronales vienen arremetiendo contra las y los trabajadores la acabamos de ver por ejemplo en el caso de los laboratorios Vita y la brutal intervención policial a la huelga de los trabajadores con decenas de detenidos y 14 trabajadores cautelados.

Lamentablemente lo que viene sucediendo en muchos sectores de trabajadores fabriles, mineros, etc. es que la burocracia sindical viene trabajando en complicidad con la patronal y el Gobierno. Tal es el caso de la Federación Departamental de Fabriles de La Paz quienes se han negado a reconocer a los dirigentes de laboratorios Vita, colaborando de esta manera con la patronal que lleva adelante sendos procesos penales contra los trabajadores aprovechando esta situación.

Lamentablemente la burocracia sindical del MAS, que en su momento no dudó en pasarse al bando golpista y que hoy “simbólicamente” toma posiciones críticas, está enquistada en la COB (Central Obrera Boliviana) y en los entes matrices de las y los trabajadores, se niega a encabezar y preparar un verdadero plan de lucha que pueda frenar los despidos y la represión, en un escenario de una profunda crisis económica y social que vive el país.

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Incertidumbre y desconfianza en el proceso electoral

Las de este domingo 18 de octubre son probablemente las elecciones más observadas en la historia electoral del país. Tanto el MAS como los partidos del bloque golpista van a unos comicios con profunda desconfianza y con mutuas acusaciones de posibles fraudes y violencia en la jornada electoral. Todos estos rumores y perspectivas, que no solo son compartidos por analistas, sino también por el conjunto de la población, se alimentan a partir de algunos hechos sucedidos las últimas semanas que despiertan la susceptibilidad de las y los trabajadores y el pueblo alrededor de la transparencia de estas elecciones.

Recordemos la compra de armas por varios millones de dólares al servicio de la Policía y las FF. AA. realizado por el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, hace dos semanas. Situación que llama la atención cuando hablamos de un Gobierno que se auto-titula de transición pero que sin embargo actúa como para quedarse, pertrechando a las fuerzas represivas para un futuro Gobierno que “teóricamente” no se sabe cuál será.

Por otro lado hemos visto que el viceministro de Seguridad Ciudadana, Wilson Santamaría, ha declarado que se impondrá un “auto de buen gobierno” ( que prohíbe la venta y consumo de bebidas alcohólicas, portación de armas blancas y de fuego, el cierre de locales públicos, las reuniones o traslado de personas y otras actividades), no solo los dos días previos a las elecciones, sino y esto es llamativo, los dos días posteriores a la elección con el supuesto argumento de evitar movilizaciones de protesta o “hechos de violencia”. Es decir, es la primera vez, algo inédito en la historia del país, este “auto de buen gobierno” post elecciones.

Así mismo hay que señalar que otro elemento que suma al escenario de tensión y de creciente susceptibilidad, tiene que ver con la pérdida de armamento de un destacamento naval militar en el departamento de Pando. Un hecho del que no hay ninguna explicación oficial sobre qué es lo que pudo haber sucedido con ese armamento de guerra y de grueso calibre como afirmaban medios de prensa. Sin dudas, por decir lo menos, llama mucho la atención que algo así suceda a pocos días de los comicios. En la misma línea, las amenazas vertidas por el ministro de Defensa, Fernando López, de que cualquier extranjero que venga a convulsionar el país “terminará muerto”, en un acto de reivindicación de las FF. AA al conmemorarse un nuevo aniversario por el asesinato de Ernesto “Che” Guevara, pone en relieve el profundo carácter reaccionario de la actual situación política.

Un intento de realinear a las fuerzas golpistas para buscar una segunda vuelta

Ahora bien, también es importante señalar un elemento “nuevo” en este marco ya que pareciera que empiezan a realinearse las fuerzas de la derecha golpista en la que se han producido dos hechos importantes. Por un lado la declinación de la candidatura de Acción Democrática Nacionalista (ADN), sigla que estaba representada por María de la Cruz Bayá, partido de ultraderecha del ex dictador Hugo Banzer Suárez que determinó, la semana pasada, bajarse de la contienda electoral. Y, el domingo pasado sorprendió la declinación de otra de las siglas del bloque golpista, la alianza “Libre 21”, representada por el ex vicepresidente, también del ex dictador Banzer, Tuto Quiroga quien además ocupó cargos en el Gobierno de Jeanine Áñez: fue vocero para “desmentir a nivel internacional que en Bolivia hubo golpe de estado”; cargo al que renunció el 8 de enero para un día después lanzar su candidatura a la presidencia.

Quedan en la contienda el candidato coreano-boliviano y evangelista Chi Hyun Chung, el empresario cooperativista minero, Feliciano Mamani; ambos con intenciones de voto muy bajas, el primero con 2,6% y el segundo con 0,2%. Y quien se consolida como la tercera fuerza en disputa, es la candidatura del ex líder cívico de Santa Cruz, uno de los artífices centrales del golpe de Estado, Luis Fernando Camacho de la alianza “Creemos”.

Mesa empata a Arce y las encuestas moldean el mapa político

En todas las encuestas previas el candidato del MAS, Luis Arce Catacora, tenía una ventaja de entre 6 y 8 puntos sobre Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana. Algunas recientes lo daban incluso ganador en primera vuelta si lograba superar el piso del 40 % con una diferencia de 10 puntos con Mesa. Sin embargo una última encuesta publicada estos días trata de mostrar un panorama diferente, como parte de las operaciones políticas que se vieron durante todo el viciado proceso electoral.

La última encuesta publicada por el diario Página Siete y financiada por la empresa editora de este periódico, Luna Llena, arroja resultados en los que Carlos Mesa obtiene 27,2 % superando levemente a Luis Arce con 27,1%. Según esta encuesta el crecimiento de Mesa seria de 5 puntos con respecto a la anterior encuesta del mes de septiembre; Arce habría crecido en un 2% y algo más. Al candidato que “mejor le fue” en este último sondeo sería el de la ultra derecha clerical, Fernando Camacho, que como señalamos líneas arriba fue uno de los actores claves que organizaron el golpe de Estado. Recordemos que reconoció abiertamente que su padre organizó el soborno a las fuerzas armadas el pasado octubre para articular el golpe. Este candidato habría pasado de un 8% de intención de voto a un 14%.

Evidentemente como hemos venimos señalado, se hace muy difícil, creer la veracidad de estas encuestas ya que las mismas responden a intereses políticos y al objetivo de ir levantando la figura de Carlos Mesa.

Los porcentajes de intención de voto cambian si se eliminan las estimaciones de votos nulos, blancos así como los indecisos, es decir algo mas de un 30% de posibles votos según la encuesta de Página Siete, donde Carlos Mesa se seguiría ubicando en primer lugar con 37,4%, seguido de Arce Catacora con 37,2% y Camacho en tercer lugar con 19,2%.

Lo cierto es que más allá de las encuestas estamos viendo una operación de realineamiento de las fuerzas del bloque derechista tratando de asegurar una segunda vuelta con el objetivo de evitar que el MAS pueda ganar las elecciones en primera vuelta. La idea es buscar un “triunfo más holgado de Mesa”, presionando a Camacho-Pumari a declinar sus candidaturas, quienes ya han afirmado que seguirán en campaña hasta el final. Esta decisión de Camacho obedece a que sobre la base de las encuestas actuales, su frente electoral obtendría una fuerte bancada parlamentaria de una derecha militante y conservadora que lo posicionaría estratégicamente más allá del 18 de octubre.

La existencia de casi un 20% de consultados que aun no definió a quien votará este próximo domingo, deja aun un amplio margen a la especulación y mantiene los posibles resultados en la incertidumbre.

Escenario poselectoral y conflictividad social ¿hacia un pacto social con los golpistas?

Si bien lo que ocurra el día de los comicios es un “agujero negro”, la mayor preocupación manifestada por analistas, periodistas y/o dirigentes de los partidos en contienda, es el día después de los mismos. Tanto si se da el triunfo del MAS en una primer vuelta como si Mesa logra llegar a una segunda vuelta y en consecuencia, un posible triunfo derechista.

La incógnita sobre las posibles reacciones del bloque golpista, ante un resultado electoral que consideren desfavorable ha provocado que parlamentarios europeos interpelen a la Canciller, Karen Longaric, exigiendo un pronunciamiento explícito sobre su respeto a los resultados electorales sean los que sean. Dicha exigencia evidencia la desconfianza a lo que podría suceder, como así también ante una posible segunda vuelta que prolongará la incertidumbre y la crisis por casi dos meses más.

Sin embargo, tanto los voceros y afines a Comunidad Ciudadana como también los dirigentes del MAS, hablan de la necesidad de un acuerdo político que garantice gobernabilidad ante un escenario, en el que todos coinciden, se agravará la conflictividad social provocada por la crisis económica, social, sanitaria y ambiental, que hoy está contenida parcialmente por las expectativas en el proceso electoral.

Hay que decir que el MAS durante estos 11 meses del Gobierno golpista ha sostenido una política de conciliación y de pactos desde el mismo momento en que Evo Morales renunció a la presidencia, facilitando la consolidación del régimen de Áñez el 17 de noviembre cuando aprobaron la ley de convocatoria a elecciones y negándose a discutir en la Asamblea Legislativa Plurinacional la renuncia de Morales. Facilitaron así el ascenso del bloque oligárquico nuevamente a la dirección del aparato estatal. Esta colaboración del MAS con el golpismo también la vimos en la crisis de agosto en las que las y los trabajadores y sectores populares exigían #FueraÁñez y el MAS apagó la movilización traicionando la voluntad de lucha y pactando, una vez más, una cuarta fecha electoral.

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Es por estos antecedentes, que provocaron un profundo malestar en sectores de la vanguardia estudiantil, obrera y popular, que no se puede descartar que incluso produciéndose un “irregular” triunfo de Mesa, las dirigencias del MAS no decidan avanzar en la movilización y resistencia al golpismo, dejando nuevamente a la espontaneidad popular una eventual resistencia. Es por toda esta política de conciliación con los golpistas y la negativa a impulsar la movilización de masas, que ya ha provocado críticas y malestar en las mismas bases electorales del MAS, que no se puede brindar un voto por el MAS ya que el mismo significaría avalar esta política que debilita a las fuerzas obreras y populares y desmoraliza a franjas de vanguardia que desean derrotar al golpismo. Es con esta vanguardia con quiénes desde la Liga Obrera Revolucionaria - Cuarta Internacional (LORCI) hemos venido impulsando el mayor frente único para la lucha.

Sabemos que donde se definirá la relación de fuerzas entre las clases no será en las urnas como sugieren los candidatos del MAS, sino fundamentalmente será en las calles, en las fábricas, en los talleres, en diversos sectores de trabajadores del país, del campo y la ciudad. No somos neutrales, es por eso que llamamos a estar alertas ante la posible vulneración de los derechos democráticos de las grandes mayorías trabajadoras, y a movilizarnos para impedir cualquier intento de fraude o de golpes bonapartistas. Esta alerta y llamado a la organización y movilización no significa un apoyo a la política conciliadora y pactista del MAS sino una defensa militante de los derechos democráticos y contra las maniobras golpistas y derechistas de vulnerarlos.

Por todo esto creemos que debemos empezar a discutir junto a las y los vecinos, trabajadores, campesinos, pueblos indígenas, mujeres y jóvenes la necesidad de recuperar nuestros organismos barriales, sindicales, comunales, estudiantiles, etc. para ponerlos al servicio de la lucha contra el golpismo, contra los despidos, contra los ataques a las condiciones de vida. Hemos venido insistiendo a lo largo de estos meses, dialogando con decenas sino cientos de activistas independientes y/o vinculados al MAS con los que pese a nuestras diferentes apreciaciones electorales hemos construido una relación en las calles, en la resistencia al golpismo, la necesidad de impulsar diversas formas de autoorganización y coordinación de las luchas en curso, preparando y organizando los comités de autodefensa ante los ataques y el persistente acoso y amenazas de los grupos paramilitares como la Unión Juvenil Cruceñista (UJC) o la Resistencia Juvenil Cochala (RJC), para impedir nuevas y más agresiones al derecho a la protesta de las y los trabajadores y el pueblo.

Esto debe estar acompañado de un programa que permita enfrentar la crisis y los ataques de la patronal y del Gobierno, impulsando la prohibición de despidos y la nacionalización sin pago de toda empresa que cierre o despida, el establecimiento de una banca estatal única controlada por sus trabajadores para terminar con la especulación y enriquecimiento de los grandes banqueros y financistas, para así poder otorgar créditos baratos al movimiento campesino y a los pequeños productores.

La pandemia ha desnudado la absoluta precariedad del sistema de salud. Los empresarios de la salud no dejaron de lucrar con el derecho a la vida, apoyándose para ello en el sistema “mixto” establecido por el MAS, y que se mantuvo gracias a las condiciones de precarización de las y los trabajadores de la salud. Con los golpistas la situación se agravó con los escandalosos negocios corruptos que realizaron con la compra de "respiradores" y equipos de bioseguridad. Solo las y los trabajadores, organizados, podemos ofrecer una salida que pasa por exigir la nacionalización del sistema de salud, sin indemnización, y que su funcionamiento pase a manos de sus trabajadores que son quienes conocen las verdaderas necesidades para poner los recursos al servicio de salvar vidas.

A pocas horas de los comicios el escenario es muy fluido y si bien está abierto el resultado del 18 de octubre, tenemos la certeza que se viene un nuevo ciclo de lucha de clases y para eso hay que preparase. Por ello hemos peleando junto con los sectores populares durante el golpe y luego en estos 11 meses de Gobierno de Áñez, discutiendo como enfrentar mas efectivamente al golpismo y los ataques económicos, sociales, racistas, ambientales y culturales que las y los trabajadores, campesinos y pueblos originarios estamos recibiendo. Pero también es urgente discutir los pasos para avanzar en la construcción de una herramienta política, que con independencia de los golpistas y de los conciliadores, nos prepare para vencer y preparar el camino de la construcción socialista de la sociedad.

 
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