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Anticapitalistas Aragón y la vuelta a la “hipótesis Podemos”

La situación política abre de nuevo el debate en la izquierda. En este caso, Anticapitalistas de Aragón hace balance de su participación en Podemos desde el 15M y en los “ayuntamientos del cambio” y presenta sus aspiraciones ante el cambio de ciclo. Desgraciadamente su conclusión es que Anticapitalistas no quiere impulsar un “frente anticapitalista”. Desde la Corrientes Revolucionaria de las y los Trabajadores seguimos insistiendo que no hay tiempo que perder para construir una izquierda anticapitalista y revolucionaria que supere el fracaso del neorreformismo.

Carlos Muro

@muro_87

Lunes 29 de marzo | 08:27

Julia Cámara y Pablo Rochela de Anticapitalistas Aragón publicaban un artículo de balance de la participación de su organización en Podemos que en verdad podría decirse que es algo así como “la política del día de la marmota”. Es decir, a pesar del fracaso de la “hipótesis podemos” y su integración al régimen vuelven una y otra vez a plantear que es necesario construir “nuevos Podemos” –a modo de “espacios amplios antineoliberales”–, que conducen a reeditar el mismo objetivo y programa. Es decir, que no impugne la totalidad del régimen del 78 ni plantee claramente un programa anticapitalista.

¿Volver a la “hipótesis Podemos”?

El fracaso de la “hipótesis Podemos” –la llegada a la Moncloa por la vía de la moderación programática y el acuerdo con el PSOE– ha abierto un interesante debate en una buena parte de la izquierda política y social. En este caso desde Anticapitalistas plantean que el ciclo político abierto en el pos 15M con el surgimiento de Podemos se ha cerrado. Pero curiosamente para volver a plantear exactamente la misma política de impulsar partidos como Podemos.

Anticapitalistas fue responsable directo del nacimiento de Podemos, de no dotarle en ese momento de un programa anticapitalista contra el Régimen del 78 y de no plantear claramente a la “generación 15M” un gran frente de la izquierda anticapitalista. Desde su nacimiento hasta ahora –integrados en la vida diaria de la casta de este régimen podrido de ayuntamientos, concejalías, ministerios y gobiernos– Podemos solo sirvió para desviar y contener el “momento impugnador” del 15M para “desimpugnar” el “momento 15M” canalizándolo a través de Podemos, cuyo objetivo político era ocupar la izquierda del tablero político español, pactando con la misma “casta progre” del PSOE, sin romper con el conjunto del tablero.

Es verdad, como dicen los autores del artículo, que la vuelta al 15M no es posible, o por lo menos los próximos seísmos políticos y de la lucha de clases tendrán otros contornos. Las bases económicas, sociales y políticas españolas de 2011 respecto a 2021 no son las mismas, la economía está muy golpeada y las tendencias al empobrecimiento masivo de los y las trabajadoras aumentaron exponencialmente, y la “hipótesis Podemos” está absolutamente integrada en el régimen. Al mismo tiempo que la formación morada le brindó un gran favor al PSOE permitiéndole sortear la “pasokización” (su práctica desaparición como en el caso del partido socialista griego) y reflotarse para seguir sosteniendo el malmenorismo. Por lo que la “política de la marmota” centrada en volver al punto de partida y volver hacer futuros “Podemos” con el mismo programa y objetivo es un enorme error político.

Podemos y ZeC “muletas” que sostienen al PSOE

Es evidente que el artículo intentar marcar distancias –aunque sin mucho éxito– con Podemos, pero además de seguir proponiendo lo mismo no hay ni una sola línea de crítica al proceso de moderación rapidísimo que se vivió desde los inicios mismos de Podemos. La moderación del programa fue clara, entre otras cosas, sacando toda referencia al no pago de la deuda, nacionalizaciones, el fin de la Corona o hasta el proceso constituyente. Sin mencionar el proceso de integración como parte de la casta del régimen que no se hace ni una sola mención.

Anticapitalistas, en un primer momento, se mantuvo en una ubicación de “pablistas” de izquierda. Es decir, en las grandes decisiones tomadas por Iglesias y Errejón –moderación programática, búsqueda de un gobierno de coalición con el PSOE y pacto con IU– se mantuvieron en un apoyo leal y acrítico, y en las peleas de aparato entre el secretario general y el secretario político, se situaron con el primero.

La política de apoyo leal y acrítico a Pablo Echenique en Aragón fue igualmente escandalosa. Los autores plantean que en Aragón con la llegada de Nacho Escartín –sector errejonista, que según anticapitalistas, cuyo “único objetivo será la entrada en el Gobierno liderado por Lambán”– se “terminó la confrontación con el PSOE” de Echenique al cual se le había impuesto un acuerdo programático –que reivindican y que no tiene ni un solo punto anticapitalista- y donde nunca se hablaba de sillones. Pero se han debido de olvidar que fue en 2015 con el “Podemos de Echenique” –del cual ellos eran parte– el que facilitó el gobierno al PSOE http://www.izquierdadiario.es/El-PS... y que, según palabras de los propios líderes de Podemos en Aragón, se impuesto el “sentido común”, es decir, el apoyo a un gobierno del PSOE. La entrada posterior al gobierno central fue la demostración de que tanto el sector Echenique –“pablista”– como el de Escartín –“Errejonista”– tenían el mismo objetivo, negociar sillones para entrar como “ala izquierda” de un gobierno con el PSOE.

Incluso en el caso de Zaragoza en Común y su gobierno en el ayuntamiento, Anticapitalistas los reivindica como los “gobiernos del cambio más dignos y consecuentes de todo el panorama estatal.” Pero... cuáles fueron las grandes “transformaciones” para Anticapitalistas cuando el no pago de la deuda, el derecho a la vivienda y la lucha por la remunicipalización de los servicios públicos, entre otras demandas sociales se quedaron en agua de borrajas y, en algunos casos, fueron rebajadas. Todo ello gracias a una política impotente basada tanto en la estrecha estrategia legalista de la gestión municipal, así como la delirante ilusión de poder resolver las reivindicaciones sociales más sentidas de la población de la mano del PSOE. El caso del alcalde “Kichi” de Anticapitalistas en Cádiz es paradigmático, precisamente porque allí donde Anticapitalistas llegaron a tener un alcalde se ha mostrado que no ha habido muestra ninguna diferencia respecto al resto de ayuntamientos.

No hay tiempo que perder, hace falta una izquierda anticapitalista y revolucionaria que supere el fracaso del neorreformismo

El balance de los Anticapitalistas, si quiere ser profundo, debería partir como mínimo de varios elementos. Por una parte, que la situación de crisis a la que ha llevado la estrategia de Podemos en el Estado español como a nivel internacional es un fracaso total. Desde este punto de vista, aunque la salida de Anticapitalistas de Podemos fue un paso positivo, sería un paso en falso si no implicara una crítica profunda a la estrategia política que le ha llevado a adaptarse al neorreformismo españolista de Pablo Iglesias y Alberto Garzón e, indirectamente, a uno de los principales partidos del Régimen como es el PSOE.

Por otra parte, romper hasta el final con la lógica “podemista” significa al mismo tiempo no convertir en estrategia política el malmenorismo. La opción de dar el apoyo a al PSOE desde el parlamento sin entrar al gobierno con ciertas negociaciones programáticas –la “opción portuguesa practicada por Bloco de Esquerda- no es más que reproducir la subordinación al PSOE desde el mismo parlamento, y que otros partidos como ERC o Bildu vienen haciendo acelerando su integración al régimen. Nuevamente Anticapitalista vuelve al “día de la marmota” llamar a votar a la Unidas Podemos y Más Madrid en las elecciones a Madrid, que quiere investir a Gabilondo para “echar a la derecha” es como elegir entre la horca y la guillotina.

Desde la CRT mantenemos distintos niveles de diferencias profundas, tanto programáticas, como teóricas y estratégicas. Sin embargo, creemos que el fracaso de la estrategia neorreformista, así como el reconocimiento de la debilidad de la izquierda anticapitalista, nos plantea a quienes nos revindicamos anticapitalistas y revolucionarios la responsabilidad de abrir el debate sobre una nueva hipótesis política para la izquierda en el Estado español.

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