Opinión

Crisis migratoria, represión y negocio armamentístico: la responsabilidad de los gobiernos

Crece la venta entre estados de armas sofisticadas para enfrentar las movilizaciones populares, o las crisis sociales como la de los inmigrantes, o directamente para masacres como al pueblo Palestino. Del otro lado hay ejemplos de solidaridad obrera que impide que esos cargamentos lleguen a destino.

Rosa D'Alesio

@rosaquiara

Sábado 5 de junio | 11:46

Migración, crisis humanitaria y armas letales de los gobiernos europeos

Hace menos de un mes las imágenes de migrantes tratando de huir por mar volvían a recorrer el mundo. En Ceuta 8.000 personas, entre ellas 2.000 menores, han intentado pasar la frontera de Marruecos e ingresar al Estado Español. El gobierno "progresista", (PSOE+Podemos), utiliza la misma política de la extrema derecha, y no dudó en mandar al Ejército para expulsarlos.

Esta semana se conoció que en Europa se instalaron "cañones de sonido" para ser usados contra los migrantes. Los LRAD, dispositivo acústico de largo alcance fabricado por American Technology Corporation de Estados Unidos, por sus altos decibelios pueden causar dolor y conmoción en el cuerpo humano, así como lesiones permanentes e irreversibles.

Europa instala "cañones de sonido" para ser usados contra los migrantes

Los cañones de sonido ya son utilizados por varios cuerpos policiales del mundo. En Europa, la policía nacional catalana los estrenó en el 2014, como complemento al resto de elementos represivos habituales. Grecia ha instalado estos "dispositivos” en su frontera con Turquía.

La Unión Europea, tras la crisis de refugiados de 2015 y 2016 -cuando los más de un millón de personas que huían de la guerra en Afganistán, Siria e Irak llegaban a las costas griegas, italianas y de otros países-, busca invertir 35 millones de euros en programas de lucha contra los migrantes. Entre cañones sónicos, drones, cámaras térmicas y de largo alcance, sensores, inteligencia artificial y un largo etc.

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Protesta social en Colombia: armas alemanas y yanqui contra el pueblo. Organismos de Derechos Humanos

Desde que comenzaron las protestas populares contra las medidas de ajuste del gobierno de Duque, que lograron tirar abajo un impuesto regresivo, se conocieron la violación a los derechos humanos contra el pueblo que no cesó de movilizarse.

Por todo esto, y tras 10 días en territorio colombiano, la Misión de Solidaridad Internacional y de Observación de Derechos Humanos realizó un informe preliminar sobre la gravísima situación de violaciones constantes a los derechos humanos en Colombia. Donde, incluso, parapolicías atacan con balas de plomo a los manifestantes.

El informe fue enviado a la Organización de Estados Americanos (OEA), pidiendo su intervención en el país. Allí detallan que la represión estatal realizó “al menos 43 ejecuciones por parte de la fuerza pública”. Además, que “715 personas han sufrido lesiones personales por el accionar desproporcionado de la fuerza pública”. Además, pudieron constatar “96 agresiones a defensores de derechos humanos”. Asimismo recabaron la información de que hubo al menos “1264 detenciones arbitrarias y encontraron 21 víctimas de violencia sexual”.

La Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés), denunció que funcionarios del gobierno de Biden han emitido pronunciamientos ambiguos sobre las violaciones de derechos humanos que han ocurrido en medio de las movilizaciones. Sobre el silencio del gobierno estadounidense, agrega que “se da incluso en medio de una solicitud de asistencia extranjera de Colombia emitida el 28 de mayo para 2022, que incluye aproximadamente US$140 millones en nueva asistencia para la Policía”.

Denuncian graves violaciones a los derechos humanos durante la rebelión en Colombia

“WOLA reitera su llamado para que se suspendan todas las ventas de equipos antidisturbios de Estados Unidos a las fuerzas de seguridad de Colombia, y para que se suspenda la asistencia estadounidense en forma de financiación a la Policía Nacional de Colombia, debido a la alta probabilidad de que dicha asistencia pueda ser utilizada indebidamente mientras las tensiones siguen aumentando”, instó la ONG.

Lo que denuncia la ONG WOLA, se ha demostrado en los hechos. Colombia viene recibiendo armas desde Estados Unidos, incluso de fabricaciones alemanas.

Según la Ley de Control de Armas de Guerra de Alemania, la exportación de armas y tecnología militar debe ser aprobada por el gobierno federal. Como decíamos en esta nota, “las exportaciones a regiones en guerra civil o a regímenes acusados de las más graves violaciones de los derechos humanos están oficialmente prohibidas. Sin embargo, el gobierno alemán aprueba el armamento del conflicto en Yemen y Libia, equipa a Turquía con armas para utilizarlas contra los kurdos y los refugiados, y suministra a Israel tecnología militar para su lucha contra los palestinos”.

Las exportaciones de armas a Colombia, un país que hasta hace un par de años se encontraba en guerra civil y donde siguen actuando los paramilitares, están oficialmente prohibidas desde hace décadas. Sin embargo, las armas alemanas llegan a manos del gobierno colombiano.

Una empresa alemana vendió la licencia para producir la P99, arma que usa la Policía Colombiana, a Indomil a través de una filial en Estados Unidos. Además, los distribuidores de Indomil ofrecen a los paramilitares colombianos, no sólo pistolas del tipo P99 de producción colombiana, sino también armas del tipo Walther de fabricación alemana, exportadas ilegalmente.

Este tráfico de armas se conoce hace años, pero todos los gobiernos alemanes tomaron solamente medidas cosméticas. Por lo cual continúan entregando armas a los aliados estratégicos, como el Estado colombiano, que ahora utiliza las armas alemanas para defender el neoliberalismo contra su propia población.

El Estado Español también colabora con el gobierno de Duque. Más allá de las hipócritas declaraciones del PSOE y Unidas Podemos, que condenan la violencia en Colombia, mientras al mismo tiempo garantizan un suministro constante de recursos a las fuerzas represivas del Estado Colombiano. Según Amnistía Internacional, España es uno de los países que más se lucra con estas exportaciones, ascendiendo el monto total de ventas de armamento a más de 190 millones de euros en los últimos diez años.

El imperialismo español, garante de la represión en Colombia

Estado terrorista de Israel: bombardeos contra las ciudades y el pueblo palestino

La última intervención militar, llamada operación “Guardián de las Murallas”, el nombre que eligió el Estado de Israel para su último ataque militar contra la Franja de Gaza, tras 11 días de bombardeos, dejo por lo menos 253 palestinos muertos (66 eran niños), 2000 heridos. Más 74 edificios públicos derrumbados, 1800 unidades residenciales reducidas a escombros y 14.300 parcialmente destruidas.

En medio de este ataque genocida contra el pueblo Palestino, llegó la solidaridad obrera.

El sindicato de portuarios de Sudáfrica, a mediados de mayo, comunicó que sus miembros se negarán a descargar el cargamento del Zim Shinghai, un barco israelí, atracado en el puerto de Durban en una muestra solidaridad con el pueblo palestino.

Por entonces, la subsecretaria general de Satawu, Anele Kiet, dijo que sus miembros confirmaron “que rechazarían a los transportistas israelíes y el trabajo relacionado y, además, habría piquetes a la hora del almuerzo en solidaridad con la causa palestina”.

Estas muestras de solidaridad de la clase trabajadora vienen ocurriendo en los últimos años en puertos de varios países del mundo, donde los estibadores se niegan a colaborar con los "barcos de la muerte" que llevan armas para reprimir a las poblaciones.

Los trabajadores del puerto de Génova, por ejemplo, comenzaron las primeras protestas de 2019 contra el tráfico de barcos saudíes cargados de armamento que luego se utilizarían en la devastadora guerra de Yemen. Una solidaridad internacionalista arraigada y generalizada se ha instalado en el puerto de escala de Liguria, acciones que se han convertido en un ejemplo para otros trabajadores.

A principio de mayo, una protesta muy similar se instaló en el puerto de Livorno y dió vuelta al mundo a través de las redes sociales.

Entrevista a los estibadores italianos que se solidarizaron con Palestina

El comercio de armamentos usados para reprimir las protestas son una muestra de los intereses a los que están abocados a defender los Estados del mundo. Las acciones de solidaridad de la clase trabajadora son muy auspiciosas porque muestran la enorme fuerza que pueden ejercer los trabajadores, si se proponen combatir la superioridad armamentística de los Estados con su organización a escala mundial.






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