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Juan Manzur y la falacia de promover el empleo liberalizando los negocios del campo

El jefe de Gabinete dice que, con la liberación de restricciones a las patronales de campo, "se refuerzan las políticas que cuidan el empleo". Pero son apañadas para continuar con la precarización y mantener salarios de miseria en el sector rural.

Miércoles 29 de septiembre | 13:28

En la madrugada del miércoles, el nuevo jefe de Gabinete, Juan Manzur, publicó en su twitter: "Con la liberación de las exportaciones de carne vacuna a China (de tipo conserva y manufactura), se refuerzan las políticas que cuidan el empleo y la producción. El presidente Alberto Fernández nos había encomendado avanzar con este tema y lo hicimos, íntegramente, a través del diálogo".

La medida fue anunciada por el ministro Julián Domínguez, luego de una reunión con la Mesa de Enlace. Participaron también Juan Manzur y Omar Perotti, gobernador de Santa Fe. Otra de las medidas favorables a las patronales del campo fue liberar créditos subsidiados por el Estado, para las grandes productoras de trigo y soja, que utilizan el acopio para especular con los precios del mercado.

Con estas medidas impulsadas por el nuevo gabinete, avalado por el poder ejecutivo, parecen terminarse las tímidas restricciones que el presidente Alberto Fernández venía implementando con el objetivo de controlar el alza de los precios de los alimentos. Con la restricción a la exportación de carne, el precio de distintos cortes vacunos había bajado un 1,4% de julio a agosto; muy lejos de revertir el alza de casi 80% que sufrieron estos precios en un año.

Juan Manzur celebra que con estas medidas favorables a las patronales agropecuarias "se refuerzan las políticas que cuidan el empleo". No porque se hayan impulsado políticas en defensa de los derechos laborales y el trabajo genuino; sino por una vieja falacia neoliberal que pretende que las mayores libertades a los capitalistas para hacer negocios, repercuten en aumentar los puestos de trabajo y equilibrar la inflación. De hecho, en el mes de agosto, un decreto presidencial habilitó que los trabajadores temporales y estacionales puedan trabajar registrados sin perder beneficios de ayuda social; dispensando a las patronales rurales de aumentar salarios, manteniendo las condiciones de miseria y precariedad de los "golondrina".

Si algo se ha demostrado en la crisis pandémica, en Argentina y en el mundo, es que los ricos se hicieron más ricos y los pobres, más pobres. Mientras la pobreza alcanzó al 42% de la población y se perdieron más de 300.000 empleos registrados en un año; las patronales del campo tuvieron ganancias récord por el alza de los precios internacionales de las comodities, producto de la reapertura de las fronteras en la economía mundial. Estos precios internacionales, vienen siendo trasladados indiscriminadamente a los consumidores, al pueblo trabajador y las mayorías populares de nuestro país. El consumo de carne vacuna por habitante está en el nivel más bajo del último siglo.

El periodistas de Página 12, Alfredo Zaiat, que es una importante voz mediática del oficialismo, escribió en su columna del pasado domingo que "el alza de los precios internacionales de las materias primas alteró la meta oficial de mejorar los ingresos de sectores populares, para comenzar a restaurar la impresionante pérdida" ocurrida durante el macrismo. Es un hecho que el traslado de estos precios a la economía local -entre otros factores- superó ampliamente la inflación pautada en el presupuesto 2021, que sirvió de guía para el tope a los salarios y dejó desprotegida una fórmula jubilatoria no indexada a la inflación. Planificación votada por el conjunto de los diputados del Frente de Todos. ¿Cómo se explica entonces, que liberalizar aún más los negocios de las grandes patronales exportadoras, va a repercutir en una mejora del empleo o del poder adquisitivo de las mayorías?

Zaiat excusa de responsabilidades al Gobierno, por "la desigual relación de fuerzas" que dejó el conflicto con el Campo en 2008 y por ser "minoría en el Congreso". Un aporte editorial a la campaña electoral del oficialismo de cara a noviembre, que no se condice con las recientes medidas del ejecutivo, que sigue optando por ser cada día más blando con los poderosos, mientras mantiene un duro ajuste para las mayorías.

Muy lejos ha quedado el discurso de "soberanía alimentaria" que enarboló fugazmente el Frente de Todos, aquellos días en que amagó con expropiar al fraudulento oligopolio Vicentín. Fuegos de artificio de un Gobierno que comenzaba su mandato con algunos soplos progresistas y que hoy, tras la derrota electoral que cosechó producto del ajuste que viene implementando, da un giro conservador con su nuevo staff de ministros, para posicionarse como partido del orden, frente a las demostraciones del descontento popular. Y así, continuar firmes en el camino de la entrega y el pago de la deuda odiosa con el FMI.

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Para defender los puestos de trabajo y los ingresos de las mayorías, es necesario que se desarrolle una fuerza política y social organizada, que esté decidida a afectar la ganancia y los negocios de los capitalistas, en favor de la vida de millones. La única alternativa firme hacia este rumbo es el Frente de Izquierda Unidad, que plantea el desconocimiento soberano de la deuda externa y el rechazo a todas sus ataques e imposiciones. Y medidas como el monopolio estatal del comercio exterior que, con un control obrero y popular, evite que se trasladen los precios internacionales a la economía nacional. O una banca estatal única, que pueda controlar una fuga de divisas, que presione a la devaluación. Entre otras medidas elementales de soberanía nacional.






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