Política

Editorial

La causa mapuche en Río Negro, el racismo militante y el accionar de los gobiernos

El asesinato de Elías Garay y el intento de homicidio de Gonzalo Cabrera, al estilo rangers texanos que hacen justicia por mano propia, es una consecuencia del discurso racista anti-mapuche de JSRN y la derecha gorila. Pero a la vez implica un salto. La lucha del pueblo mapuche en la provincia y el rol de los gobiernos nacional y provincial.

Cecilia Carrasco

Docente de Ciencias de la Educación.

Sábado 27 de noviembre de 2021 | 16:49

Foto @celestevientos | Movimiento de Mujeres Indígenas

No son las fuerzas represivas legales las que perpetuaron el accionar. Sin poder determinar a ciencia cierta el rol de los servicios de estado en este ataque; lo cierto es que la justicia por mano propia ha llegado al ataque y asesinato abierto. Si las organizaciones y quienes han estado presentes en el lugar denunciaban que era imposible que dos sujetos armados hayan entrado a la zona donde se hallaban los jóvenes mapuche sin haber sido advertidos por el COER o el destacamento policial, el avance de la causa ya determinó que estos empresarios socios de Rocco fueron registrados entrando al territorio. Es un hecho, la policía permitió que entraran.

Esta habilitación a la circulación por el predio no puede ser entendido sin el “aval” político que desde los sectores políticos de derecha junto con el empresariado tanto de Bolsón como de Bariloche, vienen pidiendo mano dura y que se resguarden sus negocios. La decisión de Feilberg y Ravasio, ambos son socios de Rocco, de perpetuar el ataque homicida no se puede dejar de contextualizar. Se “cocinó” durante meses de una campaña de racismo, de estigmatización y odio contra las comunidades mapuche, pero también con represiones del COER y con amenazas y aprietes de civiles.

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Neuquén y Río Negro: una disposición de fuerzas distinta

Esta práctica, parecida a otras situaciones en tierra de Benetton o Lewis; plantea la situación de civiles conformando bandas o grupos para-estatales con total impunidad. Esta expresión del conflicto por tierra que imponen estos grupos contra el pueblo mapuche se da de manera distinta, si podríamos compararlo, con la vecina provincia de Neuquén. Señalemos dos aspectos, pero que van de la mano:

  •  las vastas extensiones y riquezas de Vaca Muerta establecen en la provincia vecina una forma distinta de vigilar y controlar al pueblo mapuche. En Río Negro, zona andina esencialmente, el carácter parcelario de los bosques y paisajes naturales, con el enorme valor de cambio que significa para la burguesía internacional y local que vive del turismo; estructura una lucha distinta. En Neuquén existen organizaciones mapuche con otra relación de fuerzas con el Estado, subproducto de una historia de lucha donde le han podido arrancar a los gobiernos distintas demandas. A veces desde una ubicación política con mayor fuerza, como parte de una alianza de clases, como por ejemplo demostrado en la práctica de llevar solidaridad a los elefantes de la salud. Eso también es parte de las comunidades mapuche del Neuquén, como expresión de las tendencias a la alianza obrera y popular. Esta situación a su vez permite una mayor influencia de las tendencias obreras de izquierda.
  •  la radicalidad en Río Negro va en espejo: nuevos jóvenes despiertan al ideario mapuche, a veces como expresión de una izquierdización ante la falta de oportunidades. Su relación con las comunidades es orgánica: son nietos y nietas de familias que transmiten desde las comunidades o desde el Alto de Bariloche esa tradición. Pero que no detentan tierra, en una geografía donde existe una burbuja inmobiliaria y del empresariado del turismo y forestal cada vez más interesantes para los grandes capitales. Esto explica que un territorio ancestral como Kemkemtrew ya se haya producido un asesinato de Lucinda Quintupuray ( y posteriormente de su hijo) en 1993. Lucinda fue asesinado al rechazar la oferta de vender sus tierras, hoy zona del Lof mencionado. Existe hace tiempo este tipo de apropiación de tierras ancestrales con total impunidad. Ahora, la nueva recuperación territorial choque con los intereses del empresario Rocco, poseedor fiscal de esas tierras para talar bosque e implantar pinos para industria papelera.

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    Pero esta situación de opresión, que de por sí lleva siglos contra el pueblo mapuche, genera a suy vez una radicalidad de la derecha ciudadana, sobre todo en Bariloche y Bolsón. Este sector es una continuidad de las marchas gorilas “por la propiedad privada” a inicios de la cuarentena. Pero a diferencia de las derechas sojeras terratenientes, aquí se combina un sector burgués local ligado a la administración inmobiliaria; un sector comercial que cobra en dólares, incluidos capitales internacionales y capitales de otras provincias, incluyendo Capital Federal, cosa que atrae orgánicamente a la región a Mauricio Macri, Patricia Bullrrich, Pichetto e importantes sectores del peronismo.

    Gobierno Nacional y Provincial: división de tareas para un mismo fin

    El gobierno provincial de Arabela Carreras, como su antecesor Weretilneck, se paran como opositores al kirchnerismo en la cuestión discursiva, hablando muy parecido al macrismo en términos anti-mapuches recalcitrantes. Con obscenas declaraciones de impunidad como la de Weretilneck denunciando que el incendio en El Bolsón que devorara miles de hectáreas de bosque nativo en el último verano, fue responsabilidad de las comunidades mapuche. Juntos Somos Río Negro es co- impulsor político del racismo militante, que penetra en los countries privados y juntas vecinales de excelsos paraísos para capitales internacionales. Pero esto se combina con otro elemento de la relación: Juntos Somos Río Negro ya fue y ahora será más aún un jugador valioso en el sistema de alianzas que podrá tejer el peronismo sobre todo en el Senado, con la presencia de Weretilneck.

    Esta relación oportunista y de conveniencia para ambas partes, se plantea ahora sobre el terreno de Kemkemtrew. La negociación sobre si Carreras retiraba el COER para que el pueblo mapuche y toda la comunidad andina pueda despedir a Elías según sus costumbres ancestrales; podía ser una excusa para que ambas partes; Gendarmería y Policía de Río Negro, rediscutan el mapa de acción sobre la cuestión mapuche. De hecho, el discurso de la vocera presidencial Gabriela Cerruti, planteando una línea de “trabajo común” con la gobernadora rionegrina, es una muestra de acuerdos alcanzados. Magdalena Odarda y toda la línea del INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) terminó una vez más haciendo el papel distractico de aletargar cualquier tipo de avance real en los derechos de las comunidades; mientras la derecha gorila siempre presta a llevar sus tradicionalistas reaccionarios a provocar.

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    En la relación de ambos gobiernos se parte de una premisa fundamental: el cambio por una fuerza nacional permitiría un lavado de cara del conjunto de las fuerzas del orden, mientras a la vez y en lo fundamental, solo hacen un cambio de roles: circulación y tránsito para Gendarmería; poder de fuego provincial no lo cuestiona ni Aníbal Fernández; y el gorilaje, se verá, pero queda con las manos libres siempre.

    Unidad de las luchas originarias junto al pueblo trabajador

    A lo largo de la historia reciente hubo experiencias de unidad entre distintos sectores oprimidos y explotados, como ser el caso emblemático de la fábrica Zanón, conquistando una ligazón fraternal con las comunidades mapuche; o como también se expresara en la lucha contra el proyecto nacional del gobierno de Cristina Kirchner, en su acuerdo con Chevron, de habilitar la exportación de Vaca Muerta vía el fracking.

    La lucha por el territorio de los pueblos originarios no está desligado de la lucha contra los intereses extractivistas e inmobiliarios, que son la base actual de un proyecto reaccionario de perseguir a las comunidades, imponer el racismo y la represión. Pero a su vez, son la punta de lanza de la generación de otro tipo de problemas, como la destrucción de los ecosistemas y el ambiente. Esta situación demanda una salida de conjunto, una alianza de las comunidades y el conjunto de pueblo mapuche, el cual muchos a su vez son trabajadores de campo y las ciudades; junto a los sindicatos, trabajadores de la salud, de la educación, centros de estudiantes, los barrios populares que defienden los asentamientos.






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