Política

Escenario Bonaerense

La convivencia de Kicillof y los intendentes en el nuevo Gabinete: una olla a presión

El “Plan Remontar” ya está en marcha en la Provincia de Buenos Aires, al igual que a nivel nacional. Tensiones que resurgen en un escenario de crisis, de la mano de los mismos Barones del Conurbano que cogobernaron con María Eugenia Vidal, que a lo largo de 4 años de gobierno terminó de hundir la provincia.

Walter "Pata" Moretti

@patamoretti

Martes 12 de octubre | 23:14

Se cumplen tres semanas del día en que Cristina Kirchner le impuso a Kicillof la virtual intervención de su Gabinete, con el desembarco de los intendentes. Pasó muy poco tiempo, pero el suficiente para que hayan aparecido las mutuas intrigas y desconfianzas en el nuevo Gabinete provincial. Postales de un presente y un futuro cruzado por la vuelta del viejo pejotismo, con un Kicillof eclipsado por haber encabezado la más dura derrota del peronismo bonaerense.

Antes de iniciar la campaña hacia las PASO, Cristina lo catapultó como el principal elector de la lista del Frente de Todos en la PBA. “El candidato es la gestión, sos vos Axel” sentenció la vicepresidenta en aquella ocasión; pero las Primarias lo convirtieron en el “Mariscal de la derrota”. Así las cosas, la misma Cristina Kirchner que en 2019 lo había impulsado como candidato a gobernador enfrentando la inicial resistencia de los Barones -que se consideraban como los “candidatos naturales” por su dominio territorial- y que durante estos dos años le dio aire al gobernador para dejarlos fuera del Gabinete, ahora cuando Kicillof entró en un cono de sombra recurre a los mismos intendentes para sostenerlo. El nuevo Gabinete marca un antes y un después del “hijo político” de la actual vicepresidenta.

Insaurralde: el Manzur de Axel

Desde su llegada a la Jefatura de Gabinete provincial con la venia de Máximo Kirchner, Martín Insaurralde pasó a ocupar el centro de la escena, emulando el papel de Juan Manzur en el Gabinete nacional.

Como señala Diego Genoud en la edición dominical del DiarioAR: “Insaurralde aterrizó en La Plata con un poder que reduce al ex ministro de Economía [en referencia al gobernador bonaerense, NdR]. Con pergaminos propios, el ex intendente de Lomas de Zamora hace lo que Kicillof no quería y hasta dialoga con los movimientos sociales en un intento de licuar las tensiones históricas que alimento como jefe comunal”.

Junto con Insaurralde también desembarcó Leonardo Nardini, ex intendente de Malvinas Argentinas, para hacerse cargo del Ministerio de Infraestructura. Ambos Barones reemplazarán a dos ministros incondicionales del gobernador: Carlos Bianco y Agustín Simone, y poblaron sus ministerios con funcionarios de sus distritos y con otros intendentes amigos. Entre ellos figura el exintendente del Partido de la Costa Juan Pablo de Jesús como vicejefe de Gabinete. Insaurralde y Nardini son el mascarón de proa en el desembarco de los intendentes y los suyos en las primeras líneas del Ejecutivo provincial. Cabe recordar que todos ellos comandaban sus respectivos municipios durante los 4 años de gobierno de Cambiemos, en los cuales le garantizaron a María Eugenia Vidal la aplicación de cada una de sus medidas de gobierno, siendo la Legislatura bonaerense (donde tienen importante influencia) un escenario de negociación permanente donde los únicos que salieron perdiendo fueron, como siempre, los trabajadores.

Un Gabinete nuevo que aparenta unidad, pero es un matrimonio por conveniencia

En todo matrimonio por conveniencia las lunas de miel duran poco y las tensiones aparecen rápido. Esta no parece ser la excepción.

En medio de la crisis desatada en los gobiernos nacional y provincial tras la histórica derrota electoral, los intendentes están llamados a salvarlos del naufragio impulsando una campaña territorial y de cercanía. Recientemente el presidente Alberto Fernández convocó a territorializar la campaña apoyándose en los intendentes, algo que ya viene haciendo la candidata Victoria Tolosa Paz. En este marco, el desembarco de los Barones en el gobierno de Kicillof es a velas desplegadas.

Los intendentes quieren cotizar su “servicio esencial” para llevar adelante el “Plan Remontar”, aunque más no sea para achicar la diferencia y aspirar a una derrota digna; despliegan sus alas para aprovechar el momento, y algunos ya se animan a decir que a futuro no se pueden descartar nuevos movimientos, léase nuevos ministerios. Algunas versiones indican sus intenciones de desplazar a Sergio Berni de la cabeza del Ministerio de Seguridad (lo que se convertiría en un tiro por elevación contra la propia CFK que lo viene sosteniendo) y en su posible reemplazo suena el nombre de Alejandro Granados, el viejo Barón del municipio de Ezeiza conocido como el “mata guachos”. que ya ocupó el Ministerio de Seguridad durante el gobierno de Daniel Scioli. Aunque hoy Berni e Insaurralde -en su nuevo cargo como jefe de Gabinete- se paseen juntos por la Escuela de Oficiales Juan Vucetich entregando patrulleros en distintos distritos del conurbano, su relación está cruzada desde hace tiempo por distintos roces en el manejo de la Bonaerense. Además, es conocida la íntima relación entre Granados y el ex intendente de Lomas de Zamora.

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Otro foco de tensión gira alrededor de la reelección de los intendentes, que hoy se ve amenazada por la ley que en el 2016 fue “cocinada” entre la entonces gobernadora María Eugenia Vidal y el bloque de diputados del Frente Renovador que conducía Sergio Massa; su objetivo es evitar la reelección indefinida de los jefes comunales, quienes a partir del 2023 no podrían mantenerse por más de dos períodos (incluyendo el actual) al frente de sus municipios. Hace pocos días el intendente de Escobar Ariel Surjachuc, además de ubicar a funcionarios de su confianza en importantes cargos en el gabinete de Nardini y que ya había apuntado sus dardos contra Kicillof responsabilizándolo por la derrota, aprovechó el acto de la “Fiesta de la Flor” para exigirle en público que se pronuncie por la reelección de los intendentes. Hasta ahora Kicillof miró para otro lado, pero con la llegada al gabinete los Barones se ven más fuertes para imponer su reclamo corporativo.

Cerca de Kicillof sostienen que el cambio de Gabinete no alterara la orientación política del Gobierno, y que el manejo de la lapicera seguirá bajo el control del gobernador y sería usado para vetar cualquier iniciativa de los nuevos ministros que no sea del agrado del mandatario provincial. Por su parte, como ya hemos señalado en notas anteriores, Carlos Bianco -el ex jefe de gabinete, ahora reemplazado por Insaurralde-, fue recompensado con un nuevo puesto como jefe de Asesores, y como tal contara con decenas de directores para seguir los pasos de los intendentes que arribaron al Ejecutivo provincial y así controlar que ninguno “se haga el vivo”.

Como se ve el nuevo gabinete provincial es una olla a presión que sin dudas va a subir su temperatura sobre todo si los intendentes fracasan en su difícil empresa de recuperar los votos perdidos en las PASO.

El Frente de Izquierda en el conurbano

La última editorial de Eduardo Van Der Kooy publicada en Clarín comenta que dos consultoras que asesoran al Gobierno hicieron las primeras encuestas en la provincia de Buenos Aires post PASO y arrojaron “poquísimos retornos al Frente de Todos” y “un fluir de desencantados hacia las fuerzas de izquierda”.

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Si bien el aparato de los intendentes está abocado a recuperar al menos en parte los millones de votantes que en las PASO repudió al gobierno quedándose centralmente en sus casas, el avance electoral del trotskismo en muchos e importantes municipios y centros urbanos de la PBA no es un problema menor para ellos. Por eso seguramente también querrán ir contra el voto a la izquierda; el FIT viene de hacer una importante elección en las PASO. Hasta Clarín, La Nación y su editorialista Carlos Pagni tuvieron que dar nota de dicho avance. El buen resultado alcanzado no solo es un reconocimiento a la única fuerza política que defiende la agenda de los trabajadores, las mujeres y la juventud, sino que también tuvo un importante punto de apoyo en los centenares de colaboradores y colaboradoras que difundieron la campaña del FITU.

Hoy, ante las generales del 14 de noviembre, hace falta seguir organizando toda esa fuerza para defender el voto del FITU para que la izquierda alcance una bancada más fuerte en el Congreso, en la Legislatura provincial y pelear por el ingreso a diferentes Consejos Deliberantes, donde esta inédita posibilidad está planteada más allá del carácter restrictivo que impera en los mismos. Los muy buenos resultados obtenidos por la izquierda en partidos como Merlo, La Matanza, Berazategui, Presidente Perón, Almirante Brown o Moreno, entre otros, muestran más cercana esa posibilidad. Una mayor representación de la izquierda servirá para fortalecer la lucha contra el ajuste del FMI y el pago de la deuda externa. Mantener al FIT-U como una tercera fuerza que defiende un programa anticapitalista, socialista y una perspectiva de independencia de clase para enfrentar al Gobierno e impedir el avance de la derecha que viene con la reforma laboral bajo el brazo.






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