Géneros y Sexualidades

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Obispo de Córdoba: nuevas declaraciones machistas

Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, conocido retrógrado, misógino y homófobo, vuelve a ser noticia tras comparar la fecundación in vitro con un acto demoníaco.

Verónica Landa

Barcelona | @lierolaliero

Miércoles 30 de diciembre de 2015 | 23:18

El obispo de Córdoba vuelve a ser noticia estos días por las declaraciones que hizo el pasado 24 de diciembre. Esta vez se trata de la carta pastoral titulada ‘Navidad y Familia’, cuyo vídeo colgó en YouTube.

Esta vez el obispo calificó de ‘aquelarre químico de laboratorio’ a la fecundación in vitro por romper ‘la armonía de la creación’. Fue más lejos y aseguró que los hijos ‘tienen el derecho a nacer del abrazo amoroso’ de un matrimonio… entre una mujer y un hombre.

En la carta también habla del papel diferenciado entre hombres y mujeres dentro de la familia. Como buen retrógrado defensor de los roles tradicionales de género, Fernández aseguraba que ‘cuanto más varón sea el varón, mejor para todo en la casa’ pues este ‘aporta la cobertura, la protección y la seguridad’, además de ser ‘signo de fortaleza’. Por su parte, la mujer aporta ‘calor al hogar, acogida, ternura’, y aconseja que ‘cuanto más mujer y más femenina sea la mujer, mejor para todos en la casa’.

Con el Malleus Maleficarum en la mano, el obispo se muestra, de nuevo, fiel defensor de la estabilidad de la familia tradicional en base a un carácter predefinido para los sexos biológicos, legitimando pues los roles de género, que cada día se demuestran más opresivos en esta sociedad. Retoma la idea de la mujer como el ‘ángel del hogar’, y la estrecha relación entre la mujer-hogar que perpetúa las tareas de cuidados que pesan sobre millones de mujeres, en muchos casos como una jornada laboral.

Que Demetrio Fernández es una machista y un homófobo no es novedad. Estos últimos años ha soltado ‘perlas’ como su polémica declaración en 2011 de que la UNESCO tenía un plan para ‘hacer que la mitad de la población mundial sea homosexual’. Esta declaración le llevó a enfrentarse con varios colectivos LGTBI ¿Rectificó el obispo? Ni mucho menos; en vez de eso, aseguró que la homosexualidad es ‘una plaga’

En octubre de 2012 comparó el aborto con el caso de Ruth y José Bretón asesinados a manos de su padre como castigo a su ex mujer.
También en 2012 acusó a los centros educativos de ‘incitar a la fornicación’. Como era de esperar, el obispo es de los que contra la educación sexual apuesta por la castidad y el desconocimiento.

En 2013 advertía que ‘la ideología de género destroza la familia, rompe todo lazo del hombre con Dios a través de su propia naturaleza’. Para hacer esta declaración se basó en la frase de Simon de Beauvoir ‘Mujer no se nace, sino que se hace’.
Fernández argumentaba que si una niña ‘quiere ser varón, puede serlo, aunque haya nacido mujer’, y que ‘al servicio de esta ideología existen una serie de programas formativos, médicos o escolares que tratan de hacer tragar esta ideología a todo el mundo, haciendo un daño tremendo en la conciencia de los niños, adolescentes y jóvenes’ Lo que al obispo se le pasa comentar, y no inconscientemente, es la transfobia, una violencia que se ejerce contra las personas trans, es decir, que no se identifican con su sexo biológico. Este tipo de declaraciones fomentan la LGTBIfobia que sigue aumentando en esta sociedad patriarcal en la que se castiga a toda persona que no se ajuste a sus estándares heternormativos. El último caso de transfobia conocido en el Estado español nos llegó la semana pasada con el suicidio de Alan Al contrario de lo que afirma el obispo, los planes educativos que luchen contra la LGTBIfóbia siguen siendo necesarios, para que casos como el de Alan no se repitan. Y estos planes solo se podrán imponer mediante la movilización en la calle, desde donde además exigir el resto de demandas que desde hace años reivindica el movimiento LGTBI.






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